Fire!

Porque un sofá es una cama de lujo
Donde poder posar para un dibujo
Donde quiera que sea un cena
Una chala
Una sala de espera
O al calor de una hoguera
Un sofá nunca, esta de mas
Yo no te digo se de mas de eso
Puedes terminar con un verso
Y ponemos algo de jazz.

Algo de Jazz / Violadores Del Verso.

La música es la expresión artística más pura y natural que puede generar el ser humano: emite sinestesia al tocar las fibras más sensibles y sinapsis con la vista, eso pensé mientras veía nuevamente “The connection” (1961) de Shirley Clarke, una de las más fascinantes películas independientes generadas después de la post guerra estadounidense, vital para el mundo del jazz y por consiguiente del “New American Cinema”. Pero… ¿de qué va? Connection es una obra dentro de una obra de un concierto de Jazz con diálogos musicalizados por el brillante Freddie Redd.

Lo anterior es una sublime introducción a la música inclasificable y como me encanta ligar historias, esta vez quiero tomarla como referencia al proyecto alterno del inagotable saxofonista Mats Gustafsson, una de las mentes creadoras que junto con Ingebrigt Haker-Flaten en el bajo y Paal Nilssen-Love en la batería nos han regalado joyas con “The Thing”, cuyas colaboraciones con Sonic Youth, The Ex o Peter Brötzmann (por mencionar algunos), hacen de esta fuente un elixir inagotable de ideas… ¡me refiero a “Fire!” o “Fire! Orchestra” (según el número de artistas que se encuentran improvisando en el momento), grupo experimental que ha basado sus influencias en géneros como el free jazz, psychedelic rock y noise.

El pasado 26 de enero salió a la luz en formato digital y físico el sexto álbum de Fire llamado “The Hands”, editado por el sello noruego Rune Grammofon, mismo que se limita a producir ciertos géneros experimentales y de improvisación que, tras descubrir nuevos artistas ha ido en crecimiento. Cabe mencionar, que es una empresa que condiciona el uso del plástico, ya que sus formatos digipack son realizados por el diseñador, músico, escritor y cineasta Kim Hiorthøy.

“The Hands” eleva el alma y la excitación que estos siete momentos producen individualmente es un vaivén de emociones que llena al máximo cada parte de tu cuerpo: el grito de las percusiones al contacto exacto de cada tempo, el sudor que llena cada instante el latón chillante en cada digitación del saxofón, así como el llamado oscuro, pesado y ardiente que sale de cada nota pisada en el naylon del bajo es algo de lo que un luthier estaría orgulloso en su creación.

Fire! es un trío desquiciado comparado con la élite del rock como Cream. Así que debes escuchar “The Hands”, identificarte y llegar a ese impacto hipnótico en el que no sabes si escuchas jazz, free jazz, noise jazz, rock psicodélico o avant rock, después de todo entenderás que eso no importa y que ese momento climático que provoca la aceleración en tu corazón bien ha valido la pena en cada nota sincopada extraída de esta narrativa de ambientes sonoros.

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Escrito por
Más de Si No

Daniel Blumberg

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