No tenía claros los motivos que me habían llevado a hacerlo, lo discernía al tiempo nos imaginaba introducidos en el torrente sanguíneo de Jan Benes (Fantastic voyage, 1966); entonces ya me encontraba instalado junto al resto de la tripulación en el submarino capitaneado por Morgan Beringer.

Caleidoscopio en mano, Beringer se mostraba convencido de proporcionarnos una nueva visión de las posibilidades de las formas, fue así como nos embaucó a los crédulos en el primero de dos épicos viajes a través del cosmos.

La travesía transcurrió en todo momento acompañada de un perpetuo cambio de paisajes celulares, imposible contar y denominar visiblemente las transiciones y transformaciones de una partícula en otra.

La tripulación se dividía en dos grupos, yo, como novato de la expedición sólo sería un espectador.

Viaje 1, Unbounded

Responsable de misión: Max Cooper

La exploración visual y sonora en la primer travesía se distendía en una atmósfera nebulosa que nos ofrecía una experiencia de cualidad onírica, donde los contornos de lo real parecían disolverse ante nuestra contemplación.

De manera abstracta y caótica, las leyes de la gravedad se vaporizaban en sonoridades techno-ambient.


Max Cooper, Emergence, 2016.


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Viaje 2, Start Running

Responsable de misión: The comet is coming (Betamax Killer, Danalogue The Conqueror y King Shabaka)

Un descanso atmosférico fue el puente de enlace a la segunda misión, en la apacible cadencia aparecieron minúsculas formas primitivas que se deformaban y estallaban dramáticamente ante la expectante mirada de la tripulación.

Las constantes transiciones de este ensayo visual, se reorganizaron en un territorio de  ficción condensado en poderosos matices sonoros de jazz-funk.


The comet is coming, Death To The Planet, 2017.
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