El delirio sonoro se propaga de manera sutil fusionando Gate 212 y Give Me That Dive (Oslo-Harlem, 2017) en una pieza acústica de estructuras musicales dispares, un collage compuesto por contrastes que se canalizan como un único dialecto musical.

Esta fascinante mezcla pertenece a Andrew Murray, músico noruego de herencia africana, que reconstruye su identidad en un viaje retrospectivo donde se fusiona con su ascendiente patriarcal, el resultado detrás de la máscara es BAYA.

Gate 212, Give Me That Dive, BAYA

El proyecto conduce a un trabajo colaborativo potenciado en la parte visual por el artista gráfico John Christian Ferner, quien nos aventura a una continua exploración de inestables territorios de estética inusual y manufactura heterogénea.

La propuesta se trata tanto de simplicidad como de complejidad, cada elemento en su cualidad individual fluye libremente y suma a esta pieza audiovisual en su embrollada capacidad evocadora. La puesta en escena desencadena sonidos vertiginosos, fragmentos vocales erráticos y una variedad de elementos animados, tanto digitales como análogos que dan origen a un ecosistema ferviente en matices.

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La consecuencia es hermosa, un conjunto de fuerzas que giran sin mesura como centro de una escena cósmica y que en algún momento, de forma gradual se impregnan en nuestra conciencia.

Con autoridad, el videoclip, de abstracto colorido y abundante en símbolos, declara la manifestación de la tradición del espíritu detrás de las máscaras africanas, Glalogy.

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