Apócrifa Art Magazine, Félix R. CidAbrirme camino en la obra Félix R. Cid, más que difícil fue retador, pues confieso que el recorrido fue centímetro a centímetro, milímetro a milímetro, temerosa, a garganta cerrada y ojos muy atentos, entre estos océanos de seres sin nombres y sin rostros, que me invitaban a zambullirme. Me negaba, pero cedí.

No puedo negar que al principio fue abrumador verme rodeada de muchos, de cientos, de miles a mi alrededor, sentía que me faltaba aire pero mantuve la calma; no importaba donde me posicionara, reaccionaba siempre a la presión de ellos, empujada por todos y al mismo tiempo por mí, sin mi consentimiento, miembro de las masas, esas que con voluntad propia y férrea hicieron de mi visita un recorrido sin punto fijo, sin espacios y sin permanencia, no entendía, pero en ese momento decidí ya no resistirme más.

Apócrifa Art Magazine, Félix R. Cid Apócrifa Art Magazine, Félix R. CidComenzó ahí el verdadero paseo por la humanidad de otros y la mía, la que hasta entonces reconocí; traté de encontrar el principio y el fin pero fue inútil, que irrisorio y absurdo intento pues me encontré y te encontré. Ahí estábamos todos.

Ya no había reservas, sumergida estaba en una composición incuantificable en números, pero en presencia del universo mismo. Se trataba de mantos humanos que nos muestran a nosotros mismos como algo más que un monstruo amorfo y aterrador.

Apócrifa Art Magazine, Félix R. Cid Apócrifa Art Magazine, Félix R. CidVaya conquista de este madrileño campeador que tan hábilmente amasó tanto mundo y tanto individuo en imágenes seductoras, abriendo portales visuales al abismo, que desde el fondo te empujan hasta a la superficie para continuar navegando sobre infinitas constelaciones de vida.

Total
18
Shares

Subscríbete

Suscríbete a nuestro newsletter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*