Las distancias apartan las ciudades,
las ciudades destruyen las costumbres
José Alfredo Jiménez

A falta de edificios, monumentos, puentes u obras de ingeniería emblemáticas que las caractericen, desde cierta distancia, a bordo de un avión, por ejemplo, la vista de cualquier ciudad pudiera ser la misma. Al menos mientras te desperezas, acostumbras la vista a la luz que entra por la ventana, pegas la cara al cristal e intentas reconocer algo. Y claro, sería fácil asociar pagodas con Japón, chalets con los Alpes, palapas en Filipinas y por supuesto, uno que otro iglú cerca del polo norte. Pero cuando se trata de periferias, montones de caseríos distribuidos de manera irregular, que se pierden entre la niebla, el polvo o la contaminación, entonces difícilmente podrías distinguir entre una veintena de ciudades.

Apócrifa Art Magazine, Pablo López LuzPara entonces ya comienzas a fijarte más, a buscar en el paisaje, alguna elevación, depresión o mancha verde que te sugiera algo. Instalaciones deportivas, naves industriales, zonas comerciales o parajes agrestes; el trazado de las calles: simétrico o caótico, las azoteas. Intentas enfocar, todo parece del mismo color, adivinas formas, pero los claroscuros y el movimiento de la aeronave no permite que centres tu atención, ya no alcanzaste a ver el color de las casas, el tipo de fachada y ni siquiera distingues los vehículos que van circulando.

Apócrifa Art Magazine, Pablo López Luz

Apócrifa Art Magazine, Pablo López LuzEso sí, te da tiempo de pensar: “A esta hora todos deben andar apurados para ir al trabajo”. Los obreros le ganaron al alba y quizás ya están cumpliendo jornada, regresarán muy tarde hasta este lugar que seguirá siendo imposible de reconocer visto desde aquí arriba, pero esta vez porque será solamente un montón de luces que sorprenderán a quien se asome a la ventanilla sea por su aglutinamiento, su distribución audaz o su colorida gama. Posiblemente sin distingo alguno que lleve al que observa a pensar en lo social.

Pero ahora mismo ahí abajo puedes adivinar que hay señoras preparando a los niños para ir a la escuela, el comercio ya comenzó desde distintos frentes y el transporte público ya va a reventar. Y no es cliché, es que en medio de esas casas grises, desiguales, de uno, dos y hasta tres pisos, lo que sobra es movimiento, acompasado con la rutina, esa que conoces bien y de la que por el momento te estás escapando.

Y lo recuerdas y enderezas la postura, te acercas más a la ventana, queriendo ver un poco más, el avión gira y sigues observando un poco más de lo mismo y piensas “¿qué caray? esto en verdad es un monstruo, llevo minutos viendo la marcha urbana” o bien “esto no estaba igual que la última vez que vine”, “¿se ve todo así porque el aeropuerto está en el centro de la ciudad?”

Apócrifa Art Magazine, Pablo López LuzY de repente aunque todo parece estar más gris, van surgiendo las avenidas o calzadas, que aquí les llaman “ejes”, el colosal estadio de futbol, la torre, el bosque con su castillo, y las residencias alrededor, que puedes ver mejor porque ahora el avión va disminuyendo su altura y ves los cuidados jardines y hasta una que otra piscina.

Ya no te da tiempo de pensar qué estarán haciendo ahí abajo ni cómo será vivir en esas mansiones, porque ahora te sorprende lo cercano que está todo, puedes ver los vehículos que circulan las calles con toda claridad, los famosos peseros y la gran cantidad de vochos que todavía se conservan. Ves los tinacos, la ropa tendida en las azoteas, los patios llenos de cacharros, hasta quienes tienen perro y revives la sensación de la primera vez que aterrizaste ahí, de absoluta sorpresa, que seguramente debe contrastar con la indiferencia de los habitantes de la urbe: desde aquellos que escuchan todo el día, a cada hora, a intervalo de minutos el aterrizaje de un avión, hasta aquellos que los ven pasar de lejos, también sin percatarse de que alguien ahí arriba puede estar asomándose por la ventana.

Apócrifa Art Magazine, Pablo López LuzPablo López Luz. Ciudad de México, 1979.
Fotógrafo, realizó una Maestría en Arte en la Universidad de Nueva York (NYU). Ha expuesto su trabajo en importantes recintos como: San Francisco MOMA (San Francisco, USA), Museo de Arte Moderno (Ciudad de México, México), Museo de Arte Carrillo Gil (Ciudad de México, México), Centro Fotográfico Álvarez Bravo (Oaxaca, México).

Ha publicado en revistas de corte internacional como, FOAM (Holanda), National Geographic (USA) y Courier (Francia). En México han incluido su trabajo las revistas Arquine, Código, Picnic y Complot.

Las imágenes para esta edición forman parte de la colección Terrazo, fotografías captadas desde un aeronave, que aparentan maquetas o escenarios de múltiples historias como la que construyó la autora del texto.