Lentes

Lentes - Apócrifa Art Magazine
Img – Athit Perawongmetha (Reuters)

¡Oh, el modo de ver es lo principal;
lo que para unos es un poema, para otros es una molestia!

Fedor Dostoievski

Contemple Usted el último lanzamiento de nuestro excelentísimo gobierno: las novísimas lentes capaces de ajustarle la realidad a la medida de sus deseos. Hablamos de los del gobierno, claro, no vaya a creer que se trata de sus terrenales pretensiones, estimado lector. No sea tan ingenuo, le pido. Que para eso un enorme equipo de profesionales de la salud, abogados y gerentes de relaciones públicas, ha trabajado a destajo por espacio de estos últimos años.

Con este simple dispositivo, puede divisarse muy bien el costado más propicio del asunto. Con decirle que funciona de la siguiente manera: una vez colocadas las brillantes gafas, de inmediato empieza Usted a sentirse parte de ese país ordenado y estable con el que siempre soñó. Y que nuestro excelentísimo gobierno le posibilita ahora, sin mayor costo.

De un momento a otro, mientras camina con los lentes puestos, la basura que se pudre en las calles deja de existir y Usted percibe un intenso olor a flores; los mendigos que duermen en la vereda desaparecen y en su lugar encuentra Usted bebederos y puestos de comida saludable gratuita; las interminables colas en las guardias hospitalarias se desintegran y allí mismo encuentra Usted grupos de niños y ancianos jugueteando tranquilamente; si por casualidad termina Usted, embelesado como se encuentra, en una de las zonas otroras conocidas como de “alto riesgo”, podrá percibir que ya nada tiene que temer: los vecinos lo saludan amablemente, los efectivos policiales le preguntan si necesita algo, los vehículos frenan en las esquinas para dejarlo pasar; en fin, que el asunto es una maravilla, que todo funciona a pedir de boca.

Ahora bien, el tamaño desorbitante del artefacto tiene una doble función: recordarle a Usted lo pequeño de sus intereses, primero. Y segundo: imposibilitarle que observe lo que sucede con sus semejantes.

Nada que agradecer, claro.

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