Qué suerte

Tras la asfixia generacional provocada por la crisis de 2008, una pareja de jóvenes arquitectos españoles decide emigrar a Helsinki (Finlandia) buscando un lugar en el que poder prosperar.

Con el paso del tiempo, descubren que la imagen idealizada que tenían de la capital nórdica no es tan perfecta como creían, que cada país tiene sus propios anhelos, y que toda receta posee sus contra indicaciones, aunque vengan escritas en letra pequeña.

Peripheria Films es una productora audiovisual con base en Málaga, fundada en 2018 por Daniel Natoli y Marina Díaz. Enfocada en la realización de documentales de creación y de cine independiente, apostando siempre por crear obras que tengan una mirada propia.

Nos muestran de golpe relatos que atraviesen y dejan huella. Buscando imágenes que seancapaces de aportar nuevos significados. Y tienen como primicia siempre emocionar a través del audiovisual.

Ellos nos presentan “Qué suerte”, se trata de un monologo estrujante sobre una cruda realidad que vivimos, si, los arquitectos, pero también todos los seres humanos al momento de poner un pie fuera de la universidad que pensamos que después de la universidad llegará la recompensa, “El mundo que me estaba esperando, ya me puede tener”. Este es un diario filmado en el que a través de la experiencia íntima de una voz en off en primera persona se construye un retrato generacional que confronta las expectativas con la realidad, con el añadido del choque cultural que otorga un cambio de residencia y una residencia en otro país, y el cual muchos de nosotros podríamos estar muy relacionados al respecto. Nos da un relato que habla del pasado a manera nostálgica que, a pesar de la situación, tampoco suena a arrepentimiento.

Qué suerte, es una elogio a la luz, a las películas en blanco y negro, a la música que pone el estado de ánimo indicado. Su manera de narrarnos visualmente la historia tan personal y tan íntimo también en las imágenes como lo hace en el texto con encuadres que desnudan un país del cual poco sabemos, hace cambios con el recurso de dejarnos con la pantalla en negro por más tiempo del necesario, como si nos indicara en que momento justo debemos irnos a nuestra historia personal para después recuperarnos con un cambio de imagen que quita el aliento, muy de Kieślowski.

Pero también es una oda a la insatisfacción permanente de esos momentos que no salen como uno los pensaba, por falta de información, por desconocimiento de causa o hasta simple suerte, pero eso si, jamas por falta de intentarlo hasta lo último. Nos pone frente a una situación en donde al parecer el resultado no cuenta como lo mas importante. En este caso la arquitectura queda de lado, el trabajo en sí también y ni siquiera la cuestión monetaria es un actor en este corto documental, se trata de la vida misma, de la experiencia que una aventura de esta magnitud deja como cicatriz en un joven lleno de ilusiones.

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