Industria del entretenimiento

Deseo y Moral

No es que las personas que se encargan de generar contenido para entretenernos sean brujos y conozcan en qué nos interesamos, en que busquen en lo más profundo de nuestras conciencias y almas para dar justo en lo que estábamos pensando para capturar nuestros deseos más ocultos, la fórmula es sencilla: dar contenido global y categorizado, a quienes esperan encontrar una historia, una imagen, un sonido a algo que no pueden tener en un alcance cotidiano, algo que no se realiza de manera diaria, todo ello dentro de un marco social.

Deseo y Moral, Apócrifa Art Magazine

Nuestros deseos son básicos, siempre giran en torno a satisfacer necesidades primarias y abstractas, es decir, aquellas que son parte de nosotros como humanos pero también como seres sociales, mismas que se insertan en el momento cultural que estemos viviendo: comer determinadas cosas, tener relaciones sexuales con determinado ser idealizado, enamorarnos de una forma cursi, la posesión de bienes innecesarios, ser una figura reconocida en la sociedad, ser popular, poseer los mismos derechos que una mayoría y una lista que puede extenderse hasta donde alcancen nuestros deseos personales, algunos inducidos por el modelo social que vivimos, por lo tanto colectivos y sujetos a una moral común.

Todas las personas deseamos algo en la vida, y en torno a cada uno de esos deseos podemos elaborar alguna historia, por ejemplo: el deseo natural por la comida da como resultado documentales sobre comida, series sobre chefs reconocidos en el mundo, programas donde te enseñan a cocinar, películas donde los personajes hablan continuamente de comida o de cocina, concursos de postres, concursos de gente que no sabe cocinar, concursos de cocineros expertos y una continuidad de formatos para el mismo deseo.

Deseo y Moral, Apócrifa Art Magazine

Pero cuál es la función principal de satisfacer los deseos de las personas, de toda una sociedad. Podríamos pensar en que las únicas personas beneficiadas son quienes producen estas masivas películas y series como Chef’s table de Netflix y sí, claro que se benefician lucrativamente dependiendo del alcance y popularidad de su producto, pero también podríamos pensar que la sociedad se beneficia hasta cierto punto y es que la catarsis que sufre, que vive el público, aquieta esos deseos que no se podrán ver cumplidos o que se ven muy lejanos, por ejemplo, comer en un restaurante italiano con 3 estrellas Michelín, conocer las mansiones de las personas más ricas del mundo o internarte en la vida íntima de la Reina Isabel II, poder hacerlo desde la comodidad de nuestra sala, rellenando los vacíos con nuestra imaginación, satisface en cierta medida aquello que nos gusta pero que por una razón u otra no podemos realizar.

Deseo y Moral, Apócrifa Art Magazine

Así los deseos pueden pasar desde algo sencillo como los sentidos o lo sexual hasta algo más complejo como nuestras concepciones de bueno o malo de manera individual, pero, usualmente, paralela a lo colectivo. Por ejemplo, ver una película exitosa donde los villanos son atrapados, descubiertos, encarcelados o castigados nos habla de cómo concibe una sociedad a la figura del villano y qué cualidades tiene un héroe para poder encargarse de esas personas. Por ejemplo, sabemos que si un personaje es drogadicto, roba, miente y mata no será el héroe de no presentarse alguien con cualidades peores valoradas socialmente, en tal caso sería el antihéroe. Usualmente estamos acostumbrados a que si el villano o la villana, no son atrapados o mueren existen dos opciones: se redimen antes de que termine la película o serie (o telenovela) o tendremos una segunda parte.

Claude Bremond propone que en la narrativa existirá un proceso de degradación o mejoramiento para el personaje que dependerá concretamente de sus acciones en tanto a la sociedad, es decir, si un personaje realiza actos que no son considerados de manera positiva frente a una sociedad esto llevará a la degradación y castigo del mismo personaje, mientras que si un personaje se comporta conforme la sociedad lo dicta, desembocará en un mejoramiento y una inserción cada vez más adecuada dentro de la sociedad.

Deseo y Moral, Apócrifa Art Magazine
Avengers: Infinity War, 2018

Todos los héroes y antihéroes de las películas de Marvel lo representan, así como todos los villanos y así el éxito de las películas donde lo moralmente aceptado se combina con esos deseos que tenemos por ver una sociedad entrando en tranquilidad gracias a que existen seres con poderes o habilidades especiales, como los dioses, que pueden salvarnos de nuestros pecados o inmoralidades representadas por el nombre de algún demonio o villano que las lleva al extremo, o quizás sólo deseamos ver como Estados Unidos atrapa nuevamente a ese grupo terrorista que tiene atormentado a todo el mundo, ver que al menos en la ficción los malos son descubiertos y condenados.

Deseo y Moral, Apócrifa Art Magazine
The dark knight rises, 2012

Una producción que no siga estos lineamientos nos resultará extraña y poco satisfactoria en su resolución, incluso en su forma de contar la historia, y puede que no alcance las grandes ventas que otras películas taquilleras tienen, puede que incluso se le coloque en categorías como “cine de arte” porque presenta una propuesta alterna a nuestros valores y deseos individuales y colectivos. Por otra parte, puede que deseemos ver, colectivamente, la historia de un villano, que desde el principio ya sepamos que es un villano e incluso conozcamos su historia, pero por mucho que lo idealicemos, por mucho que nos fascinemos por el personaje sabemos que no es un héroe, quizás un personaje interesante, pero moralmente estaríamos condenados si empatizamos y deseamos seguirle como modelo.

Así, finalmente, el deseo y lo moral, jugarán un papel decisivo para determinar lo que se nos va a contar y el cómo se nos va a contar en esta industria del entretenimiento masivo que nos alimenta, que aguardamos ansiosamente con cada avance, cada trailer que se libera para volvernos expectantes deseosos de nuestra moral.

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