Frances Morris y la impresión del conjunto

Desde el 2016 Frances Morris, asumió el puesto como Directora del Tate Modern convirtiéndose en la primera mujer en obtener dicho cargo y es que la institución entiende que no tiene que ver con el género, sino con la versatilidad, el genio y el entendimiento de poder realizar un trabajo sobresaliente.

En la antigua central de energía de Bankside, en Londres, se encuentra la famosa Tate Modern, una de las galerías de arte contemporáneo más importantes del mundo, donde cada una de las exhibiciones presenta a los artistas más reconocidos del mundo en el arte contemporáneo así como obras icónicas de Francis Bacon, Egon Schiele, Anish Kapoor, Magdalena Abakanowicz y Mark Rothko entre otros tantos.

Sin embargo la labor de presentar estos trabajos al público no puede ser considerado un trabajo de curaduría sencillo y menos cuando es un punto obligado en el turismo nacional e internacional. No importa si el espectador no entiende lo que está viendo, lo importante es la forma en cómo se relaciona con las obras y con el significado de las mismas.

Frances Morris, Tate Modern

Desde el 2016 Frances Morris, asumió el puesto como Directora del Tate Modern convirtiéndose en la primera mujer en obtener dicho cargo y es que la institución entiende que no tiene que ver con el género, sino con la versatilidad, el genio y el entendimiento de poder realizar un trabajo sobresaliente. Algunas personas podrían cuestionar su posición, incluso podrían hablar de que su postura como mujer es la causante de que en una sala se hable de feminismo como eje central del discurso de la sala, pero no ocurre de esa manera. Frances Morris, con estudios en la Universidad de Cambridge, ha trabajado como curadora de la Tate Britain desde 1987 y conoce perfectamente la manera en cómo operan las estructuras de exhibición, la forma en la que la gente interactúa con las obras.

Frances Morris, Tate Modern

Lo que se puede apreciar gracias a su trabajo actual es una curaduría global, que abarca toda la Tate Modern y que no busca ser tan didáctica como usualmente son las galerías o museos, mostrando en cada sala obras pertenecientes a alguna corriente, o a algún periodo histórico en particular. La disposición de las piezas en las salas de la galería de arte moderno se unen por un tema que sólo se evidencia con la quietud de las mismas obras, los recorridos son procesos complicados que para aquellos que esperamos ver arte moderno exhibido de la forma común eso queda de lado, el conjunto de objetos que adquieren sentido por el discurso individual se rompe y aparece una implicación social abrumadora.

Frances Morris, Tate Modern

Recorrer una sala de la Tate Modern no es la admiración de grandes obras, es la comprensión de la misma obra por los sentidos humanos, la asimilación del arte moderno gracias a la espera y contemplación prolongada, es el entendimiento de una pieza gracias al silencio entre ese objeto y las demás obras, es complicado porque el espectador se hunde en el abismo de significado que engloba la sala completa aun cuando las obras son de distintos autores.

El trabajo de Frances Morris prueba que el rol de la mujer en el arte es indiscutible, pero más allá de eso, es el de una persona que conoce los sentidos y las emociones humanas cuando contactan con lo sublime.


www.tate.org.uk/visit/tate-modern

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