El artista, sus actos y su arte

Parte 1

Recientemente se estrenó el documental de HBO Leaving Neverland el cual expone el abuso perpetuado por Michael Jackson a menores de edad durante la década de los ochenta y años posteriores. El documental resulta bastante incómodo conforme avanza en esas cuatro horas donde las víctimas y su familia, quienes también se vieron afectados por toda la situación, dan testimonio de las atrocidades vividas en el rancho Neverland.

Wade Robson, James Safechuck y sus respectivas familias se vieron envueltas en una situación fuera de lo normal en todos los sentidos; Michael Jackson se aproximaba a ellos, iba a sus casas, como si fuese un amigo común, no la celebridad que era, generaba sentimientos de familiaridad, los invitaba a pasar días en Neverland y ahí el depredador se hacía de sus víctimas a su gusto.

Leaving neverland hbo, Michael Jackson

Se puede cuestionar la postura de los padres quienes permitían que sus hijos menores de diez años durmieran con un extraño como Jackson, aunque para aquel momento ese individuo ya era alguien por quien habían desarrollado sentimientos de afecto. Las víctimas de igual forma se ven en una situación no solamente agravante físicamente sino emocionalmente, llegando a ampliar su sentir hacia Michael como pareja, quien para mantenerles callados les manipulaba de distintas formas: culpabilidad, regalos y situaciones tan ridículas y extremas como una boda ficticia con uno de ellos.

Pero este no es el único caso, sino una de tantas acusaciones que se levantan contra una figura pública que abusó de su poder, de su autoridad, de su posición para conseguir lo que su mente quería.

Casos que denuncian abusos por parte de Bill Cosby, Harvey Weinstein y Kevin Spacey son de los más populares pero existen barbaries del mismo tipo ejecutadas por mandatarioscomo el mismo Donald Trump quien con todo y las acusaciones de acoso de su parte llegó a hacerse de la presidencia de uno de los países más poderosos del mundo. Otros nombres en el arte han salido a relucir como el de Woody Allen o Roman Polanski por situaciones similarmente desdeñables, hasta si el hijo de Allen ya salió en su defensa.

En enero del año pasado Claire Dederer publicó un artículo en El país titulado ¿Qué hacer con el arte de hombres monstruosos?1 donde cuestionaba el papel de esos monstruos humanos que han cometido crímenes contra otros seres humanos, cuestionaba la postura de apreciar la obra del arte separándola de su creador tomando como eje a Woody Allen y sus filmes, en particular Manhattan, desarrollando la tesis sobre la mirada de Allen sobre las mujeres y su relación sin culpa con ellas.

Woody Allen

En el mismo artículo se plantea una pregunta que no se responde concretamente ya que en efecto existen elementos estéticos que hacen que una obra valga por sí misma. ¿No somos los aspirantes a críticos quienes pugnamos por separar la obra de los artistas, por observar la obra como un ente individual particularmente al autor mismo?

Es un lugar común, posiblemente, que El quijote vale por sí mismo y a pesar de las miles de lecturas que se hagan se puede seguir investigando la obra con o sin el autor. Los mismos estudios semióticos demandan que “fuera del texto no hay salvación” y apartan al autor de su obra, considerándolo un elemento aparte que no tiene por qué afectar la interpretación de la obra misma. Los poemas, la literatura, las pinturas, la escultura, la música, las películas y todo objeto artístico trasciende por sí mismo, por sus cualidades internas o propias que hacen que por sí mismo se defienda hasta conseguir la trascendencia.

Así que sí, podemos separar la obra de sus creadores, en primera instancia, y podemos apreciar las obras de forma aislada porque alguien que desconozca totalmente a Woody Allen y vea Manhattan sin saber absolutamente nada del autor dará una interpretación a la obra misma. Sin embargo existe una segunda pregunta: sí, la obra misma se valida por sus propios elementos, pero esa obra no habría podido existir sin un proceso creativo y ese proceso refiere directamente a su creador, entonces ¿la obra que apreciamos contiene por sí misma esencia de su creador?

Sí, pero no por ello se puede juzgar así.

Parte 2 >


1 https://elpais.com/cultura/2018/01/08/actualidad/1515416335_689166.html?fbcl
id=IwAR18VTjp7BJjkeenxOACNTdSU7yh9i8-Z1Aaxm_3eCTQAGdf2FH1L1xOFf8

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Comentario

  • Muy interesante el artículo sin embargo demasiado síntetico… Pero es prioritario saber, reconocer, denunciar, exigir la verdad, más allá del maniqueísmo ycomerciali$mo de estas estrellas mediáticas, despreciables y sin embargo víctimas algunos de ellos mismos

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