Brillantes fragmentos de libertad

Enrique Pichardo - Apócrifa revista de arte

El estilo de Enrique Pichardo, es la conquista sobre el color, la escena que mediante tonos fuertes nos muestra la sencillez y el talento del propio artista. Durante este dialogo visual, podemos otorgarle a la obra una formidable armada en la transición de las formas y el recuerdo.

¿Cuál fue tu primera inquietud y contacto con el arte?
Cuando era muy pequeñito, mi mamá me entretenía haciéndome figuritas muy elementales de papel o plastilina. Eso era como magia para mí. Ver emerger figuras de un material donde previamente no estaban. Eso se convirtió en mi diversión y mi forma de pasar el tiempo y expresarme. Después de eso nunca volví a ser el mismo y jamás abandoné los materiales de la plástica que siempre estuvieron cerca de mí como fieles amigos.

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¿Cuáles son los obstáculos a los que te has enfrentado para obtener un estilo propio?
El mayor obstáculo en mi profesión para conseguir buenos resultados es la presión social, que de entrada te educa diciéndote que el arte no es una actividad importante, y que no se puede vivir de ella. Mete en ti una ansiedad, una desconfianza y una prisa que nunca hacen bien, si lo que quieres es encontrar tu propia voz en el mundo.

¿Cuáles son los temas que aparecen en tus obras? ¿De qué tratan?
Mis obras son semi abstractas, casi musicales, solo que la música se construye combinando sonidos y silencios, mientras la plástica se hace combinando colores y formas. Mi pintura es muy alegre y festiva. Es casi como un estado de ánimo que baila permanentemente en mi interior. Mis temas son generalmente de júbilo, de canto, de agradecimiento a la vida. La pintura para mí solo es un pretexto para ser feliz.

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¿Puedes contarnos un poco más a cerca de tu técnica?
La técnica no es mi fuerte, soy muy básico pea trabajar. A veces pienso que soy un poco burdo o silvestre. Ocupo generalmente acrílico porque es un medio que me permite pintar con rapidez y eso me ayuda porque soy muy ansioso y compulsivo. Necesito pintar mucho… rápido… la velocidad le da una expresión, una vibra de vitalidad y espontaneidad al trabajo. A veces pienso que la técnica está un poco sobrevalorada. Como amante del arte me seduce más el trazo torpe y expresivo del hombre primitivo, que la elocuencia del artista talentoso que usa el pincel para hacer cuadros hiperrealistas.

¿Cuál es el momento del día idóneo para ti como creador y por qué?
Cualquiera en el que encuentre un buen espacio que me permita estar conmigo mismo por unas horas. Cosa que a veces es difícil encontrar, más en esta pandemia donde eres amo de casa y pasas mucho tiempo con los hijos. Siempre he sido muy caótico para trabajar. No me gusta imponerme horarios ni rutinas. Lo único que me exijo a mí mismo es trabajar todos los días. Sin importar la hora, el clima, ni las circunstancias.

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¿Qué es lo primero que suelen notar las personas o el público virtual al apreciar tu arte?
El color… siempre se refieren a él como si fuera una fiesta de color.
Eso y las formas simples que me mantienen relacionado permanentemente con mi lado infantil y primitivo.

¿Cuáles son tus influencias artísticas?
Son muchísimas. Pasaría todo el día citándolas, pero las más evidentes son Picasso, Matisse, Klee, Miró, Calder, Basquiat, el arte africano y aborigen australiano, los expresionistas abstractos. En general los artistas que siempre me enamoraron fueron muy buenos coloristas y nunca perdieron a su niño interior. Me siento parte de la familia de creadores que se conocen como “terribles infantes“.

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¿Qué recomendarías a una persona que se inicia en las artes plásticas?
Mucha paciencia y perseverancia. En el camino habrá siempre momentos duros que te invitan a abandonar. Hay que ser muy necio para seguir adelante. Uno tiene que escucharse a sí mismo, a su propio corazón antes que a los demás. Y creer y seguir creyendo… hasta la insensatez… hasta la locura…
Lo valioso se toma su tiempo para madurar.

Enrique Pichardo nace en la ciudad de México el 17 de abril de 1973, lugar donde reside actualmente, desde muy pequeño muestra gran interés en las artes plásticas, creando sus propios muñecos y pasatiempos.

Enrique Pichardo - Apócrifa revista de arteEn 1995 decide enfocarse en su verdadera pasión, la Pintura, en ese mismo año entra a la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado (ENPEG) “La Esmeralda”.

Durante su formación, en el año 1998 decide fundar su propia empresa llamada “La Casa del Alebrije” dedicada principalmente a la creación y elaboración de alebrijes hechos de papel maché, arrancando con una incipiente colección de 50 modelos, hoy por hoy cuenta con más de 250 de su total autoría. Ha tenido presencia en los museos más importante de la ciudad de México como: Museo de Arte Popular (MAP) Bellas Artes, Frida Kahlo, Dolores Olmedo, José Luis Cuevas, Culturas Populares, San Carlos. Además de contar con exportaciones a Estados Unidos, Europa y Sudamérica.

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