La pérdida del rostro en la obra pictórica Autorretratos, la consistencia del alma

“Todo pintor pinta la cosmogonía de sí mismo”
Salvador Dalí

Sinuhé Villegas (Guadalajara, Jalisco 1978), artista autodidacta con trayectoria de catorce años, fusiona técnicas vanguardistas para crear un discurso propio. La pregunta para el acercamiento específico que leerás aquí, es: ¿cuál es la propuesta estética y filosófica en los siete lienzos que componen Autorretratos, la consistencia del alma?, obra expuesta en el mes de septiembre 2012 en la Galería Juan Soriano de la Casa de la Cultura Jalisciense Agustín Yáñez. En Autorretratos, la consistencia del alma podemos apreciar de inmediato el uso de la técnica puntillismo, con trazos expresionistas y cubistas. Sin embargo, lo que nos intriga son los rostros anónimos, he ahí en donde comienza nuestro recorrido.

Sinhué Villegas, Apócrifa Art MagazineEl retrato, en el siglo XIX, nos señala Rodríguez Moya (2010) tuvo un impacto hacia “la representación de rostros anónimos, a partir de la investigación sobre la expresión del alma del individuo” (p. 49), es decir, esta ausencia en el arte contemporáneo, “se difumina la personalidad del artista” (p.50), ya no importa el reconocimiento de los rasgos, ni los aspectos que determinan una identidad. En el caso de esta obra se trata de autorretratos, es decir, de una indagación hacia el artista en la cual se reafirma su autoría. El signo característico que encontramos es un relato inacabado, lo cual, permite que el espectador lo complete, entablando así una relación estrecha con el cuadro.

Estas dos personas (artista-espectador), máscaras de la imagen, adoptan una posición de dobles distorsionados: el espectador se asume como otro al mirarse. Sin embargo, el pintor rompe con el acto narcisista debido a la pérdida del rostro.

Y ¿qué hay de la consistencia del alma?

Platón nombró de esta forma a la problemática de la existencia y de la realidad del hombre, algo verdadero: la muerte. Esta representación dentro de otra como alegoría del pintor, la identificamos mediante el discurso estético. El expresionismo juega con una posición significativa, ya que revela una tragedia interior, esta, impacta al estado emocional del espectador. Apoya el simbolismo de los estados del alma. Es el grito a favor de la humanidad.

Por otro lado, el cubismo como estética de la descomposición de planos y de la distorsión de los trazos, brinda puntos de vista caleidoscópicos. De esta manera la dialéctica de realidad e ilusión se hace presente. Rechaza la semejanza de la naturaleza humana.

Finalmente, la técnica del puntillismo mendiante la descomposición de los tonos, formula el maquillaje perfecto para connotar lo monstruoso.

Sinuhé Villegas, arma un discurso complejo que invita a reflexionar sobre el universo del pintor contemporáneo, del hombre mismo, de la muerte, así como de la mirada posada en la encarnación del humano donde el tiempo lo destruye todo.

Referencia
Rodríguez Moya, Inmaculada (2010). El retrato contemporáneo. Del realismo a la pérdida del rostro. En Revista de Estética y Arte contemporáneo. Número 2, pp. 47-57.

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