Lienzos, piel y armonía estética

Alejandro Barrón, artista mexicano
Premonición de una última noche de junio.

Anhelos, técnicas y el descubrimiento del secreto del autor se deslizan sobre el lienzo, que contiene su aura y la conciencia; las posibilidades que refieren las verdades esquivas de su corazón, quedan sujetas a la contemplación de otros en la verdad subjetiva de la correspondencia. La obra resalta aquellas atrevidas memorias, pasajes donde la naturaleza se embellece con la luz del recuerdo, una piel que narra pincelada a pincelada las fantasías más exquisitas de la creación, donde los giros en el trazo son ondulaciones, reflejos inconscientes del artista en su propio afán de llevarlos estéticamente a la realidad.

Alejandro Barrón, artista mexicano.
Pequeña historia de navidad.

La imaginación se desborda plena, después del ritual de largas pinceladas, queda quieta, respirando entre formas y afirmaciones rotundas, el presente no se ha diluido en ella, ha quedado impresa en la eternidad del cuadro, al fin amurallada por el murmullo encomiable de la mirada; el espectador vuelve a jugar al cerrar los ojos y abrir el alma, para quedarse con la desnudez de aquella mujer (Jugo de Naranja) que empalma el deseo entre sus dedos y deja volar a la naturaleza con la plenitud abierta de sus sensaciones sobre la pintura.

Alejandro Barrón, artista mexicano.
Jugo de naranja.

Nunca ha habido otra tela, otro verso menos rígido de la propia creación que la piel desnuda, del hombre, de la mujer, de la humanidad entera, es un retrato que conocemos porque universalmente nos pertenece; las experiencias que narra Alejandro Barrón a través de sus obras, exploran la intensidad del cuerpo humano, donde los recuerdos y las elaboraciones del desnudo están enmarcados y sostenidos por la armónica clarificación del autor; la muestra sutil de los relatos pictóricos sostienen y demuestran la esencia audaz y romántica de la condición humana.

“Un sueño azul” y la “Revelación” son el hallazgo dulce y simbólico de nuestra propia piel, de lo que subyace en las representaciones e indicios del alma. La obra de Alejandro Barrón nos sugiere la participación del cuerpo como parte fundamental en la disposición inspirativa del artista, la distinción de las figuras entre magistrales diferenciaciones, producen en el público una inusitada afirmación de su corporeidad en el contexto social y artístico. El espíritu emprende el recorrido para alojarse en la complexión incuestionable del lienzo; el “Devorador de sueños” aparece para recordarnos que la ensoñación más augusta puede ser puesta a ojos de los mortales; la piel es el influjo perfecto donde dos almas pueden tocarse y es a través de la intimidad de la pintura y la plástica que pueden con toda libertad hablarse.

Alejandro Barrón, artista mexicano.
Devorador de sueños (izq), La llave maestra (der).

Alejandro Barrón nace en la Ciudad de México en el año de 1980. Ingresa a la Licenciatura en Artes Visuales en el año de 1998 en la ENAP (ahora FAD), donde únicamente se especializa en litografía durante 5 años como segunda opción, porque al comienzo de la carrera se da cuenta que esta no le podía ofrecer la formación como pintor que él buscaba. Se inicia de manera autodidacta en la pintura a partir del año 2003, practicando retrato del natural por más de 2 años es como adquiere parte de los conocimientos básicos pictóricos, al mismo tiempo su interés por la figura humana crece de manera cotidiana.

En 2007 tiene su primera exposición individual en el Centro Cultural San Ángel y es hasta el año 2012 que se da a conocer parte de su trabajo en el extranjero en la exposición colectiva “Taboo” en Last Rites Gallery, en Nueva York. Un año después de igual forma pero de manera individual en Meyer Gallery, en Nuevo México. Tiene alrededor de 45 exposiciones colectivas, y 10 muestras individuales, tanto a nivel nacional como internacional.

Desde el año 2010 a la fecha, forma parte de Galería Arte Actual Mexicano, en Monterrey. Y desde el año 2013 es representado por Meyer Gallery en los Estados Unidos. La mayor parte de su trabajo forma parte de colecciones públicas y privadas, en México y en el extranjero; como en La Universidad Autónoma Chapingo, el Grupo Milenio, Colección Manifesto, Colección del Palacio de Gobierno del Estado de México, colección Miguel Bañuls Ribas en España, por mencionar algunas importantes.

El horror, lo visceral, el erotismo, el cuerpo desnudo, el retrato, la gestualidad, los animales, el tenebrismo, la“cháchara”, el juguete, los restos óseos, entre otras cosas. Son elementos característicos en su trabajo, recurrentes y variados, forman una constante en la representación formal de sus pinturas.

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