Un relato cuántico

Guillermo Samperio - Apócrifa Art Magazine
Guillermo Samperio

La siguiente introducción la transcribo con permiso de Javier Solange, maestro en literatura contemporánea, amigo y profesor de la Universidad. Dada la naturaleza de los microrrelatos, la dependencia con el paratexto es una de sus características incipientes a la hora de la interpretación. Con esto espero, carísimo lector, te detengas a reflexionar sobre la obra.
Estoy más allá de toda deuda estética. Mi labor fue un descubrimiento y expansión de formas.

Cuando creemos hallar los límites de un medio siempre llegan nuevas formas experimentales que amplían las capacidades expresivas que creímos estáticas. Cuando leí el cuento El fantasma del escritor Guillermo Samperio creí estar en los límites de la escritura narrativa. Tan sólo un título y una página en blanco. El fantasma es la ausencia absoluta del relato. Pero cuando el novel escritor Alonso Ruiz me enseñó su “descubrimiento” (así lo llamó él) fruncí el ceño y reservé mis dudas. No dijo más. Fue tan sólo un –“Mira, mi descubrimiento narrativo.”. Una hoja sin título y en el centro un etc.

Él, seguro, conocía el relato de Samperio pero su descubrimiento deshacía la forma. ¿Acaso me estaba tomando el pelo? Me dijo que no debía tener una respuesta, que lo analizara.

“Etc.,” ¿Qué quería decir con ello? Cuando alguien pone etcétera en una frase es para continuar, de manera indefinida, una lista, un resumen, y no alcanzar ningún límite. Es también trivializar lo que se enuncia. Otros rasgos interesantes: el núcleo del relato no era el título, estaba flotando en medio de la página como si existiera un fantasma-texto previo y lo siguiera una coma, continuación cuántica, en la, ya de por sí, forma abreviada del etcétera. Y digo cuántica porque la ambigüedad de la frase presupone posibilidades como un caja de Schrödinger literaria. Hay relatos ocultos que preceden al etcétera y una coma los continua sin enunciarse. Quien está versado en detalles mínimos sabe que es incorrecto utilizar tres puntos suspensivos después de un etc. ya que significan lo mismo. Ruiz, entonces, verbaliza todos los relatos posibles en una abreviación con continuidad indefinida.

¡Y ahí está la magia de “el descubrimiento”! Como en 4’33’ de Cage, el etc., es todo lo que el lector se imagina que puede significar. Yo, en estos momentos, escribo el cuento de Ruiz como nosotros hacemos la música de Cage cuando oímos el silencio. Aquí, la indicación pragmática pone en movimiento el relato. Incluso, la misma disposición gráfica, al volverse cuerpo de texto, es infinita. No hay título ni punto final: rompe el marco de la escritura. Algo sorprendente porque deshace el formato límite de Samperio. El texto del maestro acaba siendo una nueva elaboración, y llega más lejos.

Probablemente estemos frente al microrrelato más breve de la lengua española a la fecha o de varias lenguas. No lo sé. Aún así es un texto que me incomoda y fascina. Puede ser una tomadura de pelo, pero es una movida inteligente, asusta. ¿No es también el arte una interpelación directa que no está para satisfacernos sino incomoda?”

Aquí el texto:

etc.,

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