Un buen coleccionista

¿Qué hace a una obra de arte, o a cualquier objeto, altamente deseable? En un mundo sumergido en el consumismo, donde los artículos se intercambian o eliminan a un ritmo acelerado, solo algunos logran trascender lo efímero y dirigir sus pasos hacia una búsqueda tangible. Ya sea por nostalgia, fascinación o pertenencia, coleccionar ha sido siempre parte inherente de la actividad del ser humano.

Coleccionismo de arte

No es una actividad de fin de semana, o un capricho que desaparece tan rápido como llegó, sino un compromiso para toda la vida. Se puede ser un coleccionista como los de antes, cuando coleccionar era todo un acto de humildad y paciencia, de búsqueda sin tregua de esa pieza única que complementaba lo que se tenía y a la vez brillaba en solitario.

El coleccionista es un conocedor con buen ojo y pasión, el autor de una obra de arte colectiva. A lo largo de la historia, algunas colecciones se han convertido en la envidia de muchos, otras en tesoros escondidos para la contemplación privada y silenciosa. Pero también se puede ser un coleccionista moderno, de decisiones rápidas y piezas que se compran rápido, de los que consideran que el arte es un producto destinado a revalorarse más temprano que tarde.

Coleccionismo de arte

No hay una manera mejor que la otra. Ambos tipos de coleccionistas están apegados a un pasado atemporal, a la profundidad de los libros y los archivos, y avanzan al ritmo de los cambios en el mercado, buscando una inversión social o económica ventajosa. Para comprar y amar el arte no hay que ser experto. Los “novatos” a menudo se sienten intimidados, cuando en realidad coleccionar debería ser una experiencia divertida y liberadora, como leer un libro o probar un nuevo restaurante. La clave es confiar en el instinto y soltar el miedo.

Coleccionismo de arte

Encuentra obras de arte que te hablen. La pieza correcta inspirará diferentes emociones y tal vez incluso traerá recuerdos. Al encontrarla, disfruta de la experiencia, la obra de arte más sorprendente no necesariamente se vende en una galería. Si miras con detenimiento puedes toparte con la obra ideal en una tienda de segunda mano local o en una calle bulliciosa de cualquier ciudad del mundo. Así que adelante: ¡arroja el miedo por la ventana y compra lo que amas!

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