Movimientos migratorios

Si bien es cierto que vivimos tiempos crueles,
también es cierto que estamos en tiempo de prodigios.

Sergio Pitol

Movimientos migratorios - Apócrifa Art Magazine

Una bandada de estorninos pintos (o sturnus vulgaris, según la ciencia) suele verse así. Como una criatura independiente de cada uno de sus integrantes, que pueden llegar al millón y medio, en casos excepcionales. Como una fantasmal figura que ensombrece el horizonte, recortándose, ora en forma helicoidal, ora expandiéndose o contrayéndose a los lados. Con un núcleo sistemático pero desconocido, que muta conforme el desplazamiento tiene lugar y cuyas formas poseen esa gracia efímera que tanto embelesa. Por eso la captura del fotógrafo en un campo cerca de Gretna Green, en el sur de Escocia, hace unos pocos días. Por eso también, estas palabras.

Al parecer, los estorninos son bienvenidos en ciertas tierras, pues con el consumo masivo de insectos e invertebrados, ayudan al exterminio de ciertas plagas peligrosas para las plantaciones. Ahora bien, si son demasiados, lejos de combatir plaga alguna, terminan por convertirse en ella misma. Pues no sólo comen cualquier cosa que encuentran, sino que además son bastante ruidosos y sus excrementos, abundantes. Los que terminan acumulándose sobre los árboles y matándolos, literalmente.

También resulta que hay un dato muy interesante sobre esta clase de movimientos: cada integrante ajusta el curso y la velocidad de su vuelo como resultado del periplo de sus vecinos más cercanos, los seis o siete más próximos. Esto es: cada uno de ellos es influenciado por las acciones del otro. Y a su vez, su propio accionar ejerce influencia en el ritmo y en la dirección de los demás.

En fin, que con lo dicho, la imagen nos resulta una verdadera metáfora de la vida en comunidad ¿no les parece? Aunque, eso sí, vamos a ahorrarnos las comparaciones que se nos podrían ocurrir. Pues en esta columna, queridos lectores, tenemos por costumbre desconfiar hasta de las obviedades más palmarias. Incluso, en casos tan excepcionales como estos movimientos migratorios, de los que preferimos no hablar.

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