Industria del entretenimiento

Pornografía

¿La pornografía es parte de la industria del entretenimiento mainstream?

La pregunta se puede considerar ya que mucho de ello dependerá en concreto de lo que consideremos contenido apropiado o contenido para adultos y en la misma medida dependerá posiblemente de nuestra concepción de sexo explícito. Pongamos como ejemplo MEGATRON de Nicki Minaj el cual para determinadas personas puede contener escenas no aptas para menores por mostrar a Minaj en una emulada posición sexual, sin embargo la cantante aparece vestida, y los roces ocurren siempre encima de las prendas, posiblemente eso no sea considerado como pornografía por muchos pero sí como no observable, escandaloso y morboso para otros.

La industria de la pornografía constituye aproximadamente el 30% del contenido que tenemos en internet, un porcentaje muy grande si pensamos en el tipo de productos que nos puede ofrecer: repeticiones de imágenes y sonidos, la producción podrá verse elevada en costos o ser amateur pero en su principio persiste la idea de mostrar genitales en el acto sexual entre uno o más individuos. Para cada gusto existirá de algún tipo o “género”, pero en sí todos los contenidos están hechos para satisfacer un deseo carnal inmediato que realizamos, usualmente, de manera individual, una necesidad por ver realizada alguna fantasía que en la vida común no podemos o no nos atrevemos a ejecutar y de manera atónita y privada nos embelesamos durante minutos u horas, diaria, semanal o mensualmente a contemplar imágenes y sonidos similares, que pueden cambiar en perspectiva o en la posición que decida quien lo produce, que se repiten hasta que nuestra voluntad lo decida.

Leah Schrager - Apócrifa Art Magazine
Img -Leah Schrager

Gracias al internet y al acceso que tenemos en cualquier dispositivo que tenga conexión a cualquier sitio web la industria de la pornografía tiene mayor presencia, tenemos un acceso poco ilimitado y un catálogo inagotable de material que día con día se multiplica. Vemos premiaciones dedicadas a la industria, personalidades dentro de la misma que han sido parte de la industria dedicándose posteriormente a otras actividades (Sasha Gray o Sylvester Stallone), famosos que han impulsado su carrera con algún video pornográfico (accidental o voluntariamente como Kim Kardashian) o nombres que son un referente para la industria por su forma de abordar la pornografía en ocasiones de manera “social” o artística (Colby Keller). Pero entonces, considerando que este tipo de entretenimiento está en continua presencia en nuestra vida diaria y que la industria del entretenimiento se aproxima mucho a la misma podríamos decir que ¿la industria de la pornografía es parte de la industria del entretenimiento mainstream?

No pudiésemos soltar un no categórico, sin embargo el entretenimiento masivo tiene otros elementos que lo componen y su repetición no es la misma que la de la pornografía. Sí, podremos ver la misma historia, las mismas escenas, los mismos actores, diálogos similares, los mismos argumentos pero siempre existe algo demás, algo que no se limita a la satisfacción de un deseo primario, primitivo, sino al deleite de las emociones usualmente acompañado por un filtro estético por muy pobre que este pueda parecernos.

Leah Schrager - Apócrifa Art Magazine
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La repetición pornográfica, los cuerpos desnudos usualmente atléticos y muy trabajados, se aproximan a algo muy superficial del entretenimiento y a algo muy básico en nuestros instintos como humanos así que pensar que la línea entre lo pornográfico y el entretenimiento es delgada resultaría muy arriesgado, aunque no absurdo pensar que ello pueda ocurrir o esté ocurriendo con alguna variante de la pornografía como el posporno o proyectos de performance y pornografía.

Posiblemente la línea se siga desdibujando, pero será en los límites, en las fronteras de lo que se mezcla con otras tonalidades, de lo que experimenta. Mientras, la industria del entretenimiento mainstream, la que está diseñada para masas, quizás nos sea más vulgar en algunos casos o más provocativa o escandalosa o reductiva a lo que puede ser la condición humana, pero sus intereses de alcance y atracción seguirán teniendo como característica abarcar lo más que puedan por todos los medios, apreciarse individual y colectivamente, sin un acto de intimidad, porque ahí existe la diferencia más evidente: la pornografía, para los espectadores, sigue siendo un acto que realizamos de manera íntima por la carga social que significa y por algún tiempo aún significará.

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