En mi propia piel

Una película brutal

Stefano, un adicto “aparente” rehabilitado fue detenido junto a un amigo el 15 de octubre de 2009 en Roma por un delito menor, relacionado con la posesión de hachís y cocaína. Así comenzó la noche en la que lo mataron.

Para muchos el caso de Stefano Cucchi es conocido, pues la historia retumbó a nivel internacional, sin embargo, para Alessio Cremonini, director de la cinta, lo menos importante era retratar los últimos 6 días de vida de Stefano, sino sacar a la luz todo lo que ocurrió en el interior de cada cárcel, centro penitenciario y clínica que visitó el joven durante una semana, y desvelar quién lo mató.

En mi propia piel

Durante los siete días de arresto, Stefano dio vueltas por centros de internamiento y calabozos, en uno de ellos, en la sala de fotografías fue brutalmente golpeado provocándole fracturas en rostro y cabeza, hematomas en el 50% de su cuerpo y dos vértebras rotas.

Después de la tortura fue obligado a decir que se había caído de las escaleras, y a jamás denunciar a nadie. Esa noche su familia fue notificada del arresto y ya jamás le dejaron verle. Stefano rogaba por ver a su abogado, se negaba a la asistencia hospitalaria, solo pedía su Rivotril para la epilepsia. Pasó sus últimas horas en la clínica de la cárcel Regina Coeli, sin poder moverse ni orinar, sin comer ni hablar. Hasta que su vida dijo basta seis días después, la noche del 21 de octubre.

Finalmente, después de charlar con 140 personas que tuvieron contacto con Stefano en sus últimos días, y leer más de 10 000 páginas de actas judiciales proporcionadas por su hermana Ilaria, Alessio Cremonini comenzó a escribir el guion de “En mi propia piel” (Sulla Mia Pelle). Alessandro Borghi, uno de los talentos más prometedores del cine italiano, adelgazó casi 20 kilos en menos de tres meses para ser el actor que da vida a Stefano; estudió cada gesto, palabra y cada rasgo del chico que valieron la pena.

En mi propia piel

Con gran maestría, la película cumple centrándose en planos cortos y primeros, un score calmado, un filtro azul y pocos tiros de día. La interpretación de Borghi nos da golpes de impotencia, llanto, tristeza y coraje que incomoda constantemente y nos centra en la progresiva destrucción de Stefano.

Es una película de denuncia, de la desconfianza sobre el terror de las instituciones, de los funcionarios públicos. Lo que le pasó a Stefano le sucedió a 170 encarcelados más en aquél fatídico 2009. Es un guion que no esconde, y que sin tapujos alza la voz sobre un caso reabierto en tribunales y con cinco carabineros acusados. Lo de menos es si Stefano era inocente o culpable, se violaron sus derechos.

Su familia entregó la vida para que el caso no fuera enterrado pero se cerró. Cuando se reabrió, uno de los cinco carabinieri acusados de homicidio involuntario y de perjurio rompió el silencio aceptando la golpiza y denunciando a los demás.

“En mi propia piel” debutó en el pasado Festival Internacional de Cine de Venecia 2018, recibiendo palmas y buenas críticas, al mismo tiempo se estrenó en Netflix, y puede verse en más de 190 países.


Sulla mia pelle
2018
100 min.
Italia
Dirección – Alessio Cremonini
Reparto – Alessandro Borghi, Jasmine Trinca, Walter Nestola, Mauro Conte

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