Disappearing Acts

Bruce Nauman en el MoMA

¿Es la desaparición una forma de arte? Bruce Nauman lo ha dicho así, y sí que lo ha llevado a la práctica. Si bien no hay un sello que lo defina, por la multiplicidad de soportes, materiales, técnicas y temas usados, hay algo que ha persistido a lo largo de su historia en el arte, y es justamente la desaparición y sus relativos: la supresión, la extracción, la renuncia. “Dissapearing Acts” es el título de su magna retrospectiva que se expone en dos recintos del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA, NY y PS1, en Queens) hasta febrero de 2019.

El recorrido comienza en los años 60 y la serie “Cuerpo en ausencia”, con esculturas de muy diversos materiales pero con alusiones a su propio cuerpo, en una intención clara de usar su cuerpo como punto de partida. PS1 también presenta piezas, videos y performances de esta época cuando Nauman comienza a crear a partir de sí mismo.

Bruce Nauman - Museo MOMA
Kassel Corridor, 1972.

Bruce Nauman - Museo MOMA

En los años 70, Nauman hizo un giro radical en la escala de sus piezas, sustituyendo su cuerpo como referente por piezas gigantes. En la serie “Participatory Structures”, el espectador se coloca en la sala de la pieza e interactúa con ella de manera sensorial, en un contacto intrínseco a partir de un objeto de gran escala. Pero ya para los años 80, sus piezas claman su voz interna, sus cuestionamientos socio políticos, y el ejemplo más cercano es la pieza “White Anger, Red Danger, Yellow Peril, Black death” (Rabia Blanca, Peligro Rojo, Riesgo Amarillo, Muerte Negra), formada por dos vigas y sillas en referencia a la tortura, práctica implementada todavía por gobiernos de todo el mundo. Las sillas son el objeto de tortura, colgadas y amarradas. El color en las sillas y en el título de la pieza a manera de binomios simbólicos remiten a frases racistas, a la xenofobia, a las plagas y al lugar funesto del terror y de tantas historias de violencia. Un asunto que, según Nauman, demuestra la frustración de la condición humana y de cómo la gente se rehúsa a entender a otra gente, y que además llevó al arte porque de otra manera, quedaría en el silencio y en el olvido.

Bruce Nauman - Museo MOMA

Bruce Nauman - Museo MOMA
White Anger, Red Danger, Yellow Peril, Black Death, 1984.

De ahí que muchas piezas de la exposición en ambos recintos conducen a cuestionamientos sociales y personales. Pero aquellas del PS1 son de contenidos más estridentes, una afrenta a la resistencia y a la tolerancia con piezas desquiciantes, altisonantes o sexuales. Y con palabras o locuciones que cuestionan la arbitrariedad de nuestros códigos cotidianos, los velados y los internos, en donde fácilmente nos podemos descubrir encerrados (vale mencionar que PS1 fue una escuela pública de imponente estructura y arquitectura del siglo XIX, paredes inmensas de ladrillo y amplios pasillos, convertidos ahora en el segundo recinto del MoMA, fuera de la Gran Manzana).

De esa manera, MoMA ofrece las piezas monumentales y concernientes a una retrospectiva, pero PS1 es una experiencia rotunda y desconcertante. “Clown Torture” (1984) es un fuerte ejemplo: una sala pequeña alberga dos monitores y dos proyecciones, con un payaso en circunstancias pueriles: en un retrete, en el piso dando pataletas de berrinche y en un pequeño cuarto soltando alaridos en tono de amenaza mientras empuja una esfera en el techo con un palo, en donde quizá resulta que el payaso no es torturado, sino el propio espectador. En cualquiera de los casos, se rozan los límites de la psicología. El encuentro espacial, psicológico y corporal es apabullante en esta y otras piezas más.

Bruce Nauman - Museo MOMA
Clown Torture, 1984.

Y justo aquí es preciso recordar cuatro piezas donde el cuerpo hace interacción única y personal: En PS1 están “Double Steel Cage Piece” (1974), una jaula con un pasillo sumamente estrecho que la rodea y a cuyo centro no se puede acceder; “Corridor Installation” (1970), pasillos con monitores al fondo de ellos donde se proyecta la imagen del espectador del corredor contiguo, y “Body pressure” (1974), el cual es un simple cartel con instrucciones para colocar el cuerpo del espectador frente al muro haciendo presión y concentrándose en aquel contacto atendiendo a una sugerencia erótica. La sensación física se convierte entonces en parte de la pieza. En MoMA la pieza “Kassel Corridor” (1972) forma un pasillo que se va estrechando y está cercado por dos inmensas paredes verdes, a la cual solo un espectador puede acceder a través de una puerta con llave (que tiene que solicitarse previamente a la administración). Meterse a esa pieza, caminar por su núcleo hasta atorarse es un acto íntimo con Nauman y uno mismo.

Bruce Nauman - Museo MOMA
Corridor Installation, 1970.
Bruce Nauman - Museo MOMA
Kassel Corridor, 1972.

Así que “Disappearing Acts” más allá del recuento del trabajo en la historia enigmática de Bruce Nauman, es la sincronía de aquellas piezas, aún de naturaleza tan diversa, cuyos centros son removidos, los cuerpos fragmentados, disimulados o delineados, las voces de las piezas sonoras no tienen cuerpo ni cara. La presencia no es más que el espacio negativo que deja su arte, al tiempo que reta al espectador a la reflexión, en un juego de franca provocación a la moral y a los sentidos.

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