Alfonso Cuarón; innovación, vanguardia y tecnología tras una cámara

Punto de referencia en el cine contemporáneo es ya el director mexicano, Alfonso Cuarón. Estandarte de la nueva ola de cineastas latinoamericanos que de a poco se han establecido como la nueva sensación de la gran industria en torno al séptimo arte que representa Hollywood.

Resultado también del contexto sociopolítico que se vive en el amanecer del siglo veintiuno, en el que se respiran supuestos aires de cambio y pertinente inclusión de todos aquellos sectores que en algún momento se vieron relegados ante el imparable desarrollo neoliberal. Cuarón, inquieto por naturaleza y con la sensibilidad que requiere todo aquel que se jacte de ser innovador, le aporta vanguardia, estética y un refinado sentido crítico a la cinematografía contemporánea, rasgo que parecería cada vez más escaso en un mercado global dominado por la simplicidad y reflexión visual resuelta al extremo.

Alfonso Cuarón

La carrera del cineasta mexicano, aunque relativamente escasa al día de hoy, ha mantenido siempre un estándar elevado en cuento a calidad se refiere. Más allá de la naturaleza propia de cada uno de los proyectos en los que ha trabajado desde sus inicios en el incipiente nuevo cine mexicano de los años noventa. Pero al margen de un análisis concienzudo sobre la obra fílmica de Alfonso Cuarón, para el cual no se cuenta con suficientes conocimientos ni recursos argumentativos por parte de quien escribe, lo que este texto pretende es resaltar la influencia generada y todos aquellos valores agregados que algunos de sus trabajos más desatacados traen consigo. Colocándolo en uno de los escalones más elevados de esa inexplicable quimera que resulta ser la innovación en el siglo veintiuno.

El cine, como tal, ha representado en sí mismo, un motor de innovación desde sus inicios. No es casualidad que en la esencia misma de su nacimiento, algunos de los nombres más influyentes en el mundo de la ciencia y la técnica por aquellos años, sean referenciados a menudo como parte de las piedras angulares que cimentaron la esencia de una nueva forma de arte. A partir de ahí, la pantalla se ha convertido en fábrica de ilusiones que sirven como fuente de inspiración para creadores de todo índole y naturaleza.

Desde las artes hasta las ciencias, no hay parte del quehacer intelectual humano que no se haya visto influenciado de alguna u otra manera por el cine. Crisol cultural que se ha encargado de construir la identidad del mundo, agregando imagen a las voces que marcan el devenir de cada época. No sería extraño decir, que la verdadera religión mundial, que no distingue oriente de occidente, razas, afiliaciones políticas o religiosas, es aquella que se proyecta en la sala obscura.

Cuarón, como buen embajador de esta religión contemporánea y referente de la misma durante las últimas dos décadas, sabe que la clave para persistir en la esencia revolucionaria de una disciplina, recae en mantenerse innovando y aportando cosas nuevas, determinado a repensar la forma de entenderla. A partir de ahí, podemos decir que el director mexicano va más allá de la frontera estrictamente cinematográfica, convirtiéndose además en punta de lanza del desarrollo tecnológico en el séptimo arte.

Su trabajo, ha transitado por diversos senderos temáticos, desde el melodrama, la comedia, hasta la ciencia ficción más dura y reflexiva, pasando incluso por la odisea fantástica de una franquía altamente demandante. Complementando el carácter crítico de su cine, la estética visual que presenta en cada uno de sus proyectos y la calidad literaria en la gran mayoría de los guiones que ha tomado, se encuentra una fascinación por el diseño e implementación de diversos recursos tecnológicos que sirven como herramienta propia en el estilo del cineasta mexicano.

Alfonso Cuarón - Los niños del hombre
Alfonso Cuarón, Children of men, (2006).

En Children of Men (2006), para muchos, su obra cumbre del año 2006, Cuarón trabajó en el diseño y construcción de un armatoste empotrado en un automóvil que ayudó a filmar una de las secuencias más significativas y alabadas de la cinta. Años más tarde, en Gravity del 2013, la cinta que le trajo consigo cualquier cantidad de reconocimientos, nuevamente se involucró en el desarrollo de instrumentos y técnicas vanguardistas que le permitieron hacer un uso magistral de la luz y el espacio sólidamente fundamentado en principios científicos. Aunque más allá de estas dos cintas, marcadas claramente por los parámetros de la ciencia ficción, el archivo audiovisual de Alfonso Cuarón incluye siempre muestras de un trabajo rigurosamente perfilado a partir de la implementación de recursos técnicos que complementan su puesta en escena frente a la cámara.

Alfonso Cuarón - Gravity
Alfonso Cuarón, Gravity (2013).

Es justo decir, que al día de hoy, Cuarón se ha constituido como icono de la cinematografía contemporánea, pero también, como estandarte de la innovación y el pensamiento creativo de nuestro tiempo. La cámara es su instrumento de batalla, su herramienta de creación y a su vez, el altoparlante a través del cual expone sus planteamientos a manera de crítica sociocultural. El individuo como resultado de su contexto, para el mexicano, son las circunstancias las que marcan el transcurrir de nuestras vidas. Estética visual, trasfondo literario sólidamente construido y un latente espíritu disruptivo, son lo que hacen de Alfonso Cuarón, uno de los creadores más revolucionarios de nuestra época. Mostrándonos así, que los verdaderos trasgresores, luchan desde su propia trinchera, sin importar cuál sea el flanco en el cual sus aportaciones nos ayuden a repensar la realidad.

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