Tecnología del arte

El desarrollo tecnológico es una de las características que señala nuestra especie, una constante búsqueda por encontrar nuevas técnicas e implementaciones científicas que nos lleven a descubrir más, a conocer aquello que imaginamos o a responder constantes preguntas sobre existencias o prolongaciones de algún objeto de estudio.

Continuamente aparecen avances o mejoras sobre alguna herramienta que usamos diariamente: computadoras, celulares, tabletas, televisores y todo ente tecnológico que nos rodea. Sin embargo el proceso de mejora no sólo ha traído beneficios al crecimiento en diversos campos de la ciencia y nuestra vida cotidiana sino también a la aparición de nuevas técnicas para crear, restaurar o apreciar obras de arte.

Un claro ejemplo de cómo ha afectado positivamente la tecnología al mundo del arte está en las nuevas técnicas para restaurar cuadros, esculturas o cualquier otra obra plástica que se pueda ver afectada por el paso del tiempo y las condiciones en las que se guarde o almacene.

Obtener muestras sin dañar la obra, hacer reproducciones, escaneos donde la luz no sea un factor negativo, análisis químicos y otras tantas pruebas que determinen la autenticidad de una pieza también es algo muy importante, tal es el caso del cuadro Salvator Mundi de Leonardo da Vinci, posiblemente el caso más interesante en venta y restauración de una obra.

Tecnología en el arte
Leonardo da Vinci, Salvator Mundi, c.1500, óleo sobre nogal, 45.4 × 65.6 cm.

Otro impacto que ha causado la tecnología en el arte son los procesos de creación que pueden ocupar apoyo en elementos tecnológicos, realizar una hibridación entre las técnicas tradicionales y modernizadas o crear las obras exclusivamente con técnicas tecnológicas avanzadas.

Las impresiones en tercera dimensión son el ejemplo más sencillo y aún son cuestionadas sobre su consideración en el valor artístico de lo que se produce, pero ejemplos claros como grabados de los impulsos en el cerebro humano, videos y fotografías conseguidas sólo con determinado equipo o la producción de materiales a partir de reacciones físicas y químicas evidencia que la tecnología y avances científicos proporcionan al arte un nuevo espectro para continuar evolucionando y manifestándose.

Pero la tecnología no sólo se encarga de las obras mismas o del proceso de creación, también involucra al espectador, a ese asistente que intenta descifrar el objeto artístico de manera racional o intuitiva.

Exposiciones donde el público puede interactuar con las obras mismas ya sea con proyecciones que responden al movimiento o a sonidos son creaciones que cada día son más visibles en distintos puntos, tal es el caso de Carne y Arena, una instalación que provoca en el participante una experiencia artística totalmente distinta a lo acostumbrado involucrándose con el fenómeno de la migración de manera muy especial y única.

Tecnología en el arte

Otro ejemplo podría ser Glass Rotunda en el Museo Nacional de Singapur donde se pueden apreciar la historia de un bosque inspirada en la colección William Farquar. De igual forma algunas exhibiciones pueden complementarse con una experiencia digital donde los espectadores se ven envueltos en un ambiente donde las obras se explican con proyecciones complementando información sobre la técnica o contexto históricos de las mismas, como ocurrió con The Caravaggio Experience.

Son diversas las formas en las que la tecnología compone nuestra vida cotidiana pero resulta vital entender que al formar parte de nuestra realidad, el arte, que nos alcanza en diversos aspectos, evolucione con la misma creando y proponiendo manifestaciones cada vez más complejas y bellas.

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