Baile fogoso en tornamesa

Panteon de Belen

Cuando escuchamos las canciones aquellas que el pueblo mitifica después de una larga historia marcada por una época bonita, el recuerdo es inevitable. En cuanto al sonido de México ha sido particularmente la cultura popular la que se ha distinguido en contemplar dichas obras y por siguiente, mantenerlas en la línea del tiempo como la diversión que alegra el alma, sostener los sentimientos de felicidad y de picardía es la frecuencia del corazón.

Algo bueno, bonito y bailable es lo que acontece en nuestra época con canciones de antaño, Panteon de Belen Sound System. De Guadalajara, surgidos del barrio al que hace homenaje su nombre, tres hombres encapsulados en la diversión y en el desenfado se propusieron ser una cara distinta de la mezcla del bit mexicano.

Panteon de Belen

Con una propuesta musical de entretenimiento puro y de gozadera absoluta es lo que estos jóvenes realizan en las manos de su espectáculo. Con sonidos de la cultura popular mexicana, como si fueran lotería, se han encargado de dejar de lado la idiosincrasia de la cultura del ámbito electrónico al utilizar lo que el goce y el arrabal del mexicano expresa en su ánimo de fiesta, del pueblo para el pueblo.

Rolitas de corte sutil con mezclas efímeras y visuales con síntoma de festividad diaria, son la creación de un concepto único en que el baile y la espontaneidad hacen de las noches de quienes disfrutan de Panteon una ola de gratificación, y a su vez, una burla para otros tantos del género. Así, la tecnología en cooperación con el performance que arrancó con una gama pastel de verde, rosa y azul en unos chambelanes, se ha incrementado hasta llegar a los cybermariachis que son hoy día y acompañados de las tradicionales lechuguillas y del envase tan peculiar que llevan en mano, el mezcal Tonayan, procuran un efecto único de esparcimiento y diversión total con la inmersión en el público, sin olvidar los peculiares y libidinosos visuales que le agregan al efecto Panteon.

Panteon de Belen

Un proyecto electrónico del “populacho” con una ridícula perspectiva por aquellos que suben al escenario a observar al computador desarrollar los remixes, es la oda que Panteon propone: desmitificar al dj de su excelsa gracia y de su hermosa indumentaria.

Panteon de Belen se ha caracterizado por la empatía que genera con su público en donde da lo mismo el folclore y el lujo, en el que las clases sociales empatan y generan un caos para reordenar la mofa del business electrónico. Con personalidades ocultas en el escenario, Rodo, Bogarín y Casarín, vj, dj y remixer respectivamente, configuraron nuevas imágenes de personajes como Chabelo y Paquita la del Barrio para lograr con ello un spleen de lumbre candente, Panteon se trata pues de un furor enigmático que obliga a la sonrisa a expresarse conforme la vista y el oído, y todo, simplemente todo, por el magno evento de disfrutar.