Rocas de carne en silencio con fondo blanco

KlunK Garden

Klunk GardenIMG Rita Mitzuco – TXT Anubis Mendoza
 

A medida que se avanza con quietud, se percibe el aroma de la arena, poco a poco se devela un plano grisáceo de dimensiones limitadas y el silencio domina el espacio. Se respira lentamente y de manera profunda buscando la expansión de la conciencia frente al karesansui, un jardín seco del que brotan traseros, cabezas y manos de gente real, una combinación entre el absurdo y lo grotesco, pero al mismo tiempo una experiencia genuina.

El placer perverso de aliviar el alma frente al Klunk Garden ha sido interpretado por algunos como un ataque físico al budismo Zen. La tradición de trece siglos de utilizar estos jardines como espacios de meditación por los monjes Zen japoneses ha sido reinterpretada por el colectivo austriaco Gelitin, creando una instalación-escena de la que no emergen rocas, sino partes del cuerpo humano, con el inquietante detalle de que la presencia de estas pertenecen a gente real debajo de la instalación. La existencia del Klunk Garden representa la infinita capacidad del ser humano para sorprender e inquietar al mundo.

Para conocer más acerca de los proyectos del colectivo Gelitin, visita su sitio aquí.

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