La sátira en pequeñas dosis

Escena I. El ilustrador

Santiago Moyao es un ilustrador Mexicano que caricaturiza la cotidianidad para alcanzar destellos de reflexión. Ya sea por medio de la ilustración narrativa, los comics o series visuales nos envuelve en su lenguaje satírico para visibilizar los entramados que se derivan de los objetos habituales de nuestro entorno y nuestras conductas, emociones, así como deseos.

Moyao nos ofrece su universo visual en pequeñas píldoras de humor negro. Sus trabajos comparten un paralelismo con el lenguaje cinematográfico. Su obra visual funciona como un andamiaje que termina por configurar una narrativa breve que puede entenderse como viñetas de una historia más extensa, aún sin concretar.

Escena II. Los Dioses han muerto (y seguimos siendo insignificantes)

Santiago Moyao, Los dioses han muerto

Santiago Moyao, Los dioses han muerto

Esta serie es un conjunto de fotografías con miniaturas que homenajean el trabajo de David Levinthal y al fotógrafo Hiroshi Sugimoto. Nos presenta un grupo de maquetas que retratan (desde la distancia) la fragilidad de la existencia, así como lo absurda de esta. Basta rememorar el lugar que ocupamos en el infinito universo para repensar el valor que nos adjudicamos habitualmente.

Moyao juega además con los formatos a color; y blanco y negro dentro del trabajo, evocando a su vez el trabajo de los directores Wes Anderson y David Lynch. Las atmosferas del ilustrador ocurren en entornos conocidos pero su trama suele entremezclarse con la fantasía.

En el Cine la dimensión sonora es fundamental y Moyao lo sabe bien, por eso también en muchos de sus trabajos nos ofrece pistas sonoras para extender la experiencia.

Escena III. The Midnight valley

Santiago Moyao, Midnight valley

Vale la pena mencionar uno de los últimos trabajos del artista. Pues en este comic está presente la marca característica del ilustrador.

Inspirado en la obra de Clarice Lispector: “La hora de la estrella”. A manera de una roadmovie Vemos en el primer recuadro una casa en llamas. En los capítulos subsiguientes apreciamos una pareja de ancianos viajando en auto, víboras venenosas, una mujer desnuda regando su jardín y un tipo con tres ojos.

Escena IV. El desenlace

La obra de Santiago Moyao goza de ironía experimental que no reniega de influencias fílmicas, si no por el contrario sabe aprovecharlas para encontrar nuevos caminos en la narrativa visual. Basta asomarse a cualquiera de sus comics para encontrar un refinado humor negro ¿Y por qué no? Una buena dosis de acida reflexión.


Se puede ver parte de sus trabajos, así como las series mencionadas en el artículo en:
www.santiagomoyao.com

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