En el año 1691, en el Queen’s Theatre de Londres, se estrenó la ópera dramática King Arthur (El rey Arturo), con música de Henry Purcell y libreto del poeta John Dryden, el máximo exponente lírico durante la Restauración inglesa. En este periodo, Carlos II recuperó el trono de Inglaterra, lo cual implicó el final de la república y el restablecimiento de la monarquía.

John Dryden, Apócrifa art magazine
La Restauración inglesa también fue conocida como la Época de Dryden, debido a la influencia del poeta en la vida literaria de su tiempo.

La ópera dramática, a diferencia de la que conocemos como tal, tiene más partes habladas que cantadas, por lo cual los protagónicos eran interpretados por actores, y únicamente los papeles de pastores, borrachines o seres sobrenaturales eran quienes interpretaban las arias, es decir, las partes con letra escrita expresamente para ser cantada.

Purcell fue uno de los músicos más sobresalientes del Barroco, época de aparición de la sonata, el concierto y la ópera, entre otras formas instrumentales y vocales. Las composiciones se caracterizaron por el bajo continuo, estilo en el que destacan el bajo y la voz superior, y por la presencia de instrumentos como el clavecín, el violonchelo y el archilaúd. En los teatros donde se presentaban las óperas, se introdujo la orquesta, que en aquel tiempo se componía de instrumentos de cuerda frotada en su mayoría; ésta sentó las bases para la orquesta sinfónica actual.

Henry Purcell, Apócrifa art magazine
Henry Purcell (1659-1695), creador de un estilo único en la música barroca inglesa.

King Arthur narra las batallas entre los hombres del rey Arturo y los sajones, comandados por su acérrimo enemigo, Oswaldo de Kent, quien raptó a Emmeline, la princesa ciega de Cornualles y prometida del legendario monarca. En el acto III, para rescatar a su amada, Arturo y su ejército atacan el castillo de Oswald, pero el mago sajón Osmond hace un conjuro que les impide el paso por un bosque encantado donde habita el Genio del Frío, que es el espíritu del invierno. El héroe cuenta con la ayuda de seres mitológicos como Cupido, quien despierta al genio de su sueño de muerte helada y éste le reclama por su osadía en el aria conocida como What Power Art Thou o The Cold Song.

The Cold Song, interpretada por el contratenor alemán Andreas Scholl.

El aria es considerada como una de las mejores de King Arthur y, sin duda alguna, es de las más célebres de Purcell. Aunque no se ha reconocido como tal la influencia del compositor inglés, el primer movimiento de L’inverno (El invierno) de Le quattro stagioni (Las cuatro estaciones) de Antonio Vivaldi es un claro homenaje del músico italiano a esta pieza, no sólo en los acordes, sino también en el soneto que acompaña a la melodía, el cual menciona el viento gélido y la nieve plateada que caracteriza los paisajes invernales europeos.

Allegro non molto de El invierno, de Antonio Vivaldi (1678-1741), músico barroco italiano.

Al invierno se le asocia con el frío, como bien se sabe, aunque también tiene connotaciones psicológicas y espirituales, pues en dicha estación es mayor la duración de la oscuridad a lo largo del día, lo que propicia la mirada interna y el silencio, hacerse uno con el propio ser y entregarse a la introspección. El invierno también es un simbolismo de la muerte, de los ciclos que terminan, de las cosas que llegan a su fin. No es raro que el Genio del Frío exija que se le deje morir en paz, con la nieve como mortaja, en ese bosque congelado que funge como su hogar y su tumba, aferrado a su destino.

Existen diversas versiones de The Cold Song, algunas de ellas incluso han sonado en películas, como The Young Victoria (Jean-Marc Vallée, 2009) y The Wolf of Wall Street (Martin Scorsese, 2014), o como la interpretación de Nanette Scriba (1989), quien tradujo la letra al alemán; también hay versiones muy dramáticas y otras muy jocosas, dependiendo de la visión del director. Por ejemplo, la última del artista alemán Klaus Nomi, es una de las interpretaciones más conmovedoras de esta pieza musical.

La tesitura de esta aria se apega al bajo continuo, y lo ideal es que sea interpretada por un bajo o un castrato (cantante sometido a una castración desde la niñez para conservar la agudeza de su voz). Nomi era contratenor, y este tipo de voz fue la alternativa ante la desaparición de los castrati debido a la prohibición de la Iglesia católica; esta tesitura no es resultado de una alteración hormonal, sino de una peculiaridad en el desarrollo del aparato fonador.

A finales de 1982, Nomi hizo su última presentación antes de su muerte al año siguiente. El cantante estaba consumido por los efectos del sida, presentaba serios problemas respiratorios y sarcoma de Kaposi en el cuerpo, y su fuerza menguaba cada vez más. A pesar de todo, Klaus ofreció en Munich la mejor interpretación de su vida, que al mismo tiempo fue el anuncio de su muerte, del invierno de su existencia; sin duda alguna esa aria fue el aviso de que pronto partiría a su bosque helado, a ese sepulcro blanco en el que pronto no habría nada que perturbara su sueño.

Saber que el invierno se acerca, que se tienen los días contados, y aun así seguir viviendo, es uno de los actos más heroicos que pueda cometer alguien. Dejarse a sí mismo como legado, es uno de los actos más generosos que pueda cometer alguien. Vivir por y para el arte, es uno de los actos más nobles que pueda cometer alguien.

The Cold Song, interpretada por el cantante alemán Klaus Nomi (1944-1983).

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