Feminism is the new black

Ilustración - Agathe Sorlet
Ilustración – Agathe Sorlet

No es nada nuevo ver que lo mediático se aprovecha de alguna manifestación social urgente, una que pugna por encontrar equidad y un balance entre todas las personas sin importar su género o preferencias de cualquier tipo. Lo mediático se aprovecha de las ideas que surgen en una sociedad, de esos pensamientos que mueven las artes y las humanidades para inmediatamente convertirse en un producto que consumen primero los círculos más cerrados y posteriormente la población global en general.

Se vive una nueva ola de feminismo, todo mundo lo sabe y hasta aquellas personas que jamás habían escuchado la palabra se autodenominan feministas sin tener una verdadera noción de lo que significa.

El poder de la mujer, el empoderamiento de la figura femenina, girl power y otras tantas aberraciones se pueden escuchar y leer como slogans o frases que alguna marca desechable decide imprimir en sus prendas, casi podríamos pensar que feminism is the new black y puede que lo sea, todas las personas quieren usar esa etiqueta.

Recientemente Ariana Grande estrenó su nuevo sencillo God is a Woman que se une a una de tantas canciones pop que exaltan a la mujer como figura de poder. En los comentarios del video se pueden apreciar algunos de personas que critican a la cantante por meterse con la religión (tema recurrente en los artistas que quieren ser polémicos de alguna forma, si no pregúntenle a Madonna), sin embargo para que el tema funcionara necesitaba de otro enfoque que le diera frescura y qué mejor que el feminismo mediático, ese que tanto le ha funcionado a Beyoncé y la misma Material Girl.

Sin embargo existe una gran interrogante en todo esto y es que de cierta forma el que algo tan importante como un movimiento social tenga tanta visibilidad hace que las demás personas volteen y se interesen por el movimiento, el problema está en lo que ocurra posteriormente y en descubrir qué tan verdadera es la postura de quien la predica, ¿qué tan honesto es el discurso feminista de Beyoncé? ¿qué hay de cierto en todo lo que dice y hace?

Pero entonces qué ocurre con el feminismo mediático. Quizás sea necesaria su existencia, para hacer más evidente su presencia en el mundo común, el que sigue siendo dominado por los hombres, el inconveniente, posiblemente, radique en la forma en cómo se transmita y en cómo se entienda, porque una mujer con poder, una jefa, una líder no necesariamente es una figura feminista.

El problema del feminismo mediático es la confusión que crea en los espectadores sobre lo que es y no feminismo, ya que quizás sus intenciones sí sean feministas pero su naturaleza mediática provoca una deformación en el objeto preparándolo para un consumo masivo, uno bien conocido y trabajado y del cual sus bases están tan alejadas del feminismo mismo.

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