“J’aime ta couleur café
Tes cheveux café
Ta gorge café…”
Couleur café de Serge Gainsbourg

Vine a tomar un par de tazas de café, donde siempre, donde cada día desde hace años veo las infinitas opciones de combinación en tueste que hacen de las personas un mundo de dudas. Un poco de desesperación, aguanto. Quiero contarte lo que vengo escuchando, la fuerza de esta voz que viene taladrando los tímpanos. Por fin viene en camino su fragante esencia, la complejidad y balance del aroma me tienen atrapado, probar y probar. Llego a la mesa y veo la misma silla vacía frente a mí, la misma perspectiva. No hay música… y eso alienta que siga aquí.

Cambio de álbum, pero no de artista. Suenan Los Crudos, banda esencialmente noventera de anarcopunk basada, como todas, en la lucha contra la discriminación. De origen latino aunque radicada en Chicago, dicha banda resulta esencial y referente de las bandas “crust” en idioma español. Posterior a su desintegración, Martín Sorrondeguy, su líder vocal uruguayo, se declaró en esos años abiertamente homosexual y con un estilo de vida Straigh Edge1, término que fue tomado de la canción de Minor Threat, de 1984: “I’m a person just like you, But I’ve got better things to do… I’ve got the straight edge”, estilo relacionado directamente con el punk y hardcore hasta el día de hoy en México. Específicamente en el Distrito Federal, el movimiento estaba representado por Atoxxxico, chilangos gritando con conciencia a los “Punks de Mierda”.

Facades, Limp Wristh

Nueve años después, Martín Sorrondeguy nos trae Facades, disco del proyecto Limp Wrist, cuya desafiante portada sirve de introducción a once tracks de “queencore”. Letras desafiantes, crudas y agresivas, no aptas para mentes débiles y puritanas, invitando, en un gran sentido lingüístico, a hacer que las cosas sucedan. Siete tracks en inglés, donde las brechas generacionales, la identidad sexual y el reclamo político cubren sin distractores el mensaje directo, una en español: “Sentiressentir, Viviresvivir, Amaresamar ¿Como yo? ¿Como vos? En un giro imprevisto, termina con tres alucinantes y espaciales cortes llenos de tecno/industrial/synth-pop, donde demuestra su forma incluyente dejándonos ver la perspectiva gay que difícilmente se podría expresar a través del punk. Editado por el sello inglés “La Vida Es Un Mus”, Facades, en sus menos de treinta minutos e indistintamente del género, es un disco que el día de hoy es indispensable. Somos afortunados de tenerlos de regreso.

He recibido la tercer llamada. Volteo, y soy el único en el local. La cara de quien me lo hace saber, demuestra hartazgo y pienso que le haría bien escuchar Facades. Pago, importe exacto para no seguir viéndolo; propina, me doy la vuelta. Vuelvo a ponerle “play” y me voy con los sonidos que hacen posible la fusión de “lo que es y debe ser”.

1También abreviado sXe, cuyos integrantes se caracterizan por ser veganos y estar alejados de las drogas, el sexo y el alcohol.

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1 comentario

  1. Aunque dicen que no es compatible con Facades, me hubiera gustado tener un té de menta (recargado, como el ritmo que se escucha) mientras disfrutaba la lectura de este artículo.

    Transporta: estar en la cotidianidad de un café, inmersión en la pista que escucha el narrador, contexto en que se desarrolla la pista/ álbum / grupo (acervo para mi ignorancia musical)… y pum: volver a la realidad.

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