Emprendimiento literario

Alicia Strathern - Apócrifa Art Magazine

Tengo una teoría: es posible que pocos autores vean su trabajo como una forma de emprendimiento literario. Claro, la prioridad es escribir y mejorar la técnica, ampliar el vocabulario y atrapar al lector para que continúe cambiando de página. Por otro lado, es importante considerar el aspecto monetario que también atañe al autor.

El emprendimiento es un concepto que se ha tratado ampliamente a través de los años. Una de sus tantas características implica la disposición para tomar riesgos en cuanto a tiempo, dinero y esfuerzo constante. En el ámbito literario actual, quienes autopublican sus libros, quizá sin darse cuenta, están transformando su vocación en una iniciativa de negocio.

Me parece que la literatura y el emprendimiento pueden ir perfectamente de la mano. Cada escritor puede tener objetivos distintos para su carrera; por otra parte, poner a la venta su libro abre las puertas a hacerse de una ganancia. En tiempos de incertidumbre económica como los que vivimos, a nadie hace daño ampliar las fuentes de ingreso. “Emprender es un camino (…) Lo importante es, por un lado, la idea, y por otro, el empezar a caminar,” escribe Ana María Soto en la publicación española TodoStartups.

Recientemente he escuchado con más frecuencia sobre casos de personas que han decidido dedicarse de tiempo completo a su negocio literario. También hay quienes conservan su trabajo de día y, por las noches, escriben su libro para después lanzarlo al mercado. O hay quienes ya han logrado publicar y siguen conservando su empleo regular y planean dejarlo algún día.

En un mundo de realidades tan cambiantes, mi pronóstico es que este tipo de emprendimiento continuará creciendo en los próximos años.

Cabe destacar que el emprendimiento literario va más allá de ganar dinero. Un autor-emprendedor requiere de disciplina para presentarse a sí mismo ante el mundo y autopromocionar sus publicaciones o colaboraciones. Este tema es casi tabú.

“¿No me voy a ver muy urgido?” “¿No es como una señal de fracaso?” “Como nadie más difunde mi trabajo, qué oso que lo tenga que hacer yo.” Nos toca un cambio de mentalidad y este es el tiempo ideal para hacerlo. La autopromoción es inevitable. Todo emprendedor tiene que mostrar su trabajo para que la gente lo conozca y, en el caso de un autor, no es excepción.

¿Quién mejor que tú mismo para correr la voz sobre tu propio negocio?

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