De la cerámica al arte contemporáneo

Entrevista a José Noé Suro, director de Cerámica Suro

Desde los años 90, cuando José Noé se incorporó a la empresa que su padre fundó en 1951, Cerámica Suro fue convirtiéndose ‘in crescendo’ en un recurso fundamental para que artistas, arquitectos, diseñadores y hasta chefs dieran forma en cerámica (y otros materiales) a sus piezas de arte, azulejos, pisos, lámparas y vajillas, respectivamente.

José Noé Suro en Cerámica Suro
José Noé Suro en Cerámica Suro

José Noé, un abogado desertado y convertido en fabricante de cerámica por legado y por convicción, ha alojado en su órbita de amigos creadores a artistas tanto desconocidos y emergentes, como consolidados y famosos, y ha encaminado a grandes artistas de la escena internacional hacia su taller, su cultura y los rincones favoritos de su querida Guadalajara. La escena de arte contemporáneo local ha crecido con él, y tanto ésta como la gastronomía de su tierra natal son el motor central de este taller de riqueza inagotable que es Cerámica Suro.

Cerámica Suro
Interior de la fábrica Cerámica Suro.
Cerámica Suro
Interior de la fábrica Cerámica Suro.

Pero existen otras incógnitas que queríamos resolver de la voz de este empresario y mediador para el arte y el diseño. Aquí las respuestas:

Noé, más de 300 artistas de todo el mundo han venido a Guadalajara a hacer sus piezas en Cerámica Suro. ¿Cómo llegaron?
Uno por uno. Uno le decía al otro y otro le decía a dos; esos dos le decían a cuatro y luego fueron diez, y así…

¿Tú has ido por algunos?
Sí, pero también recibo muchas propuestas y solicitudes. Desde un principio trabajé solo con artistas serios, lo cual es un privilegio. Alguien me dijo una vez “es increíble que solamente trabajes con artistas que te gusten”, le dije, bueno al final es mi negocio, no soy empleado de una institución pública, y creo que la parte interesante es que hay una historia por lo menos de congruencia. Algunos artistas con quienes trabajé se volvieron famosísimos y otros no, pero todos a la fecha me encantan, es algo primordial para mí, y no es negociable.

Tú produces para el arte, pero también por el arte, es decir que fomentas el arte en la escena local. ¿Por qué?
El arte tiene muchísimas consecuencias y resonancias, lo podría hacer yo o no. La pieza tiene su vida propia. Nosotros ayudamos a que vivan, que crezcan, que se realicen, pero es un mérito del arte y de los artistas y de su historia. Para mí una de las cosas más importantes es que si yo te enseño 50 piezas hechas en nuestra fábrica, no podrías decir que las hicieron aquí, pero sí podrías decir que salieron del estudio del artista. Es para mí importantísimo entender el trabajo y la obra del artista para poder hacer algo que no tenga que ver ni con nosotros, ni con la tradición de la fábrica. Que al verla digas “este es un Calvin Marcus, este un José Dávila…”. Yo lo único que les aporto es mi experiencia y los medios para que lo puedan hacer.

Producir para el arte es ser un medio…
Un facilitador.

Cerámica Suro
Beatriz Milhazes, “Oceana”, Miami, EUA.
Cerámica Suro
Beatriz Milhazes, “Oceana”, Miami, EUA.

Exacto, pero el fin comercial de lo que produces queda a cargo de una autoría y un mercado ajenos a ti. ¿El fin justifica el medio?
Bueno, tampoco soy hermana de la caridad, yo colecciono arte y los artistas me dan obra, pero claro que siempre es mejor ‘deal’ para los artistas, que para mí. Al final, probablemente 25 años después una pieza que adquirí en un intercambio puede –o no– valer mucho más. Pero logro una conexión y una complicidad con el artista, y además he generado una colección, la cual siempre fue mi motivación. Yo desde niño coleccionaba timbres y muchas cosas más, y decidí coleccionar arte porque entendí lo importante que era el arte, iba a museos, leía, y me parecía increíble que la gente tuviera arte en casa. Ese fue mi objetivo y en ese objetivo he estado 30 años de mi vida.

Un facilitador para el arte, como tú lo llamas, no es de alguna manera un cocreador tácito?
No en absoluto. Me considero más un cómplice, o sea, no deseo, ni ansío, ni envidio, ni quiero coautoría en nada. Estoy seguro y feliz de lo que hago, no me hace falta, no lo pido, ni me interesa.

Pero algo grande debe significar para ti materializar la creación de un artista, ¿no?
Claro, ser cómplice no quiere decir que no disfruto el proceso, es un gran privilegio. ¿Cuánta gente ha podido trabajar durante su vida con 500 artistas increíbles, en proyectos para museos, bienales, arte público?, no creo que haya mucha gente en el mundo que tenga esa oportunidad. Por eso no tomo un crédito de más, ni un crédito de menos, es quizá un acto de egoísmo, me encanta, lo disfruto y lo hago porque puedo.

Cerámica Suro
John Baldessari, “Repository”, 2002.

En tu historia con Cerámica Suro, has traído a montones de artistas no solo a la fábrica, sino a la ciudad, y con ello, has participado en el fomento y la diversificación del arte en Guadalajara. ¿Así lo planeaste?
No. Yo soy solo un factor, yo vivo aquí y por eso pasó, pero no solamente estoy yo, o sea, hay muchos jugadores, pero al final de cuentas lo más importante son los artistas. Te hablo de esta generación que decide quedarse en Guadalajara cuando antes todos se iban de esta ciudad. Los coleccionistas, los curadores y toda esta gente que viene a verme a mí, viene a la ciudad y viene por la escena local. Los artistas son quienes cambian las cosas, y es una historia comprobada en Nueva York, en París, en Berlín, en Leipzig… O sea, cuando hay artistas, sin duda la gente visita esos lugares y esa escena.

Sí, pero al producir arte que es exhibido en múltiples lugares del mundo ha fomentado un crecimiento cultural, y tanto Cerámica Suro como la escena local han crecido muchísimo, ¿no?
Es cierto, pero somos un factor más, no tomo el crédito que no me corresponde. Yo podría haber hecho lo mismo sin artistas locales, pero no sería lo mismo, o sea, aquí había talento, hay talento y seguirá habiendo talento. Y yo creo que me tocó una feliz coincidencia de que los artistas que son mis amigos y de mi generación decidieron no migrar a otros lugares. Todos entendimos, nos vimos un día y dijimos “esto puede funcionar”.

Cerámica Suro
Superflex. “There are other fish in the sea”, Galería OMR, 2019.
Cerámica Suro
Walead Beshty. “Luchas Fraticidas”, 56 Mostra Internazionale d’Arte di Venezia, 2015.

¿Qué se siente ser parte de esta escena que ha crecido tanto?
Muy bien porque está tu gente incluida, no es un sacrificio, no es que yo atienda a políticos, o al presidente de Morena, no lo haría aunque me pagaran, pero hago mi trabajo con quien quiero porque me encanta, porque es gente interesante, porque me estimula, porque aprendo de ellos. Ese es el móvil.

¿El motor no fue el dinero?
No, tengo otros intereses. Por supuesto que me interesa el dinero, me interesa crecer la empresa y mantener a mi familia, pero no es el fin. Es un asunto más de… egoísmo, convivo con esta gente y mi vida es mucho más interesante que sin ellos.

¿Entonces, tú no aceptas a cualquier artista?
No. Siempre he trabajado con artistas que me gustan, eso es una prerrogativa y un privilegio. A lo mejor con muchos que no comulgan conmigo, pero que me atrae su trabajo. Y hay algunos que entiendo, hay otros que no entiendo, y que digo ‘no sé por qué voy a trabajar con él’, pero hay algo que me interesa del artista, y como no somos una institución pública, sino un proyecto privado, trabajo con quien me interesa. Que haya gente que le interesa trabajar conmigo, sí, seguramente habrá, pero no puedo trabajar con alguien cuyo trabajo no me atrae.

Más allá de los autores, ver tantas casas, muros, restaurantes, todas esas creaciones en azulejos, hechos uno a uno, solicitados por arquitectos, diseñadores, diversos creadores, ¿qué significa para ti?
Un placer, un orgullo, continuar con una tradición que empezó mi padre. No sé cómo decirte sin sonar mamón, pero es una consecuencia del trabajo de muchos años de sacrificios, de trabajar, de apoyar y de llevarlo a cabo. Que te lo cuente quien trabajó conmigo, o sea, así pasa cuando actúas bien y eres generoso. Yo creo que hacer las cosas sin esperar retribución, se regresa con creces. Las cosas buenas pasan cuando actúas de buena fe, por ejemplo hay artistas que son súper generosos y otros que no son nada generosos, pues así es la vida, así son las personas, y la gran mayoría de experiencias fueron buenísimas. Eso es parte de lo que me motiva a hacerlo, como te dije al principio, pues pleno egoísmo, aparte de todo lo que pasa y que damos trabajo y que tenemos gente y que hemos crecido, lo más increíble para mí es hacer realidad los proyectos.

Cerámica Suro
Pía Camil. “Fragmento 8 I”, Cerámica de baja temperatura con esmalte, Galería OMR, 2014.

¿Es ego o satisfacer una pasión personal? El egoísmo no ve alrededor.
Es parte de las dos, no le veo mucha diferencia, o sea, yo trabajo y saco adelante los proyectos, pero a final de cuentas la forma en que lo disfruto cuando lo veo terminado y saber que estuve involucrado desde el principio es un orgullo que nadie lo puede experimentar más que yo.

¿Y cómo hacías cuando Cerámica Suro era más pequeño?
Ofrecíamos lo que podíamos hacer, pero dábamos todo. Eso es algo muy importante, éramos un taller chiquito en Tlaquepaque súper limitado, pero hacíamos proyectos que muchas veces pusieron en riesgo la viabilidad del negocio; unos riesgos que ahora los veo digo ‘¿cómo es posible que hacíamos eso?’: parábamos la fábrica dos meses para hacer un proyecto para la Bienal de Venecia. Mis clientes estaban furiosos, y creo que al final, como te digo, cuando haces las cosas sin ningún interés, terminan saliendo bien.

¿Qué proyectos importantes tienes en puerta?
Ahorita estamos haciendo dos proyectos con Jorge Pardo, uno en París y otro con LACMA en Los Ángeles, y además un proyecto muy grande con los Haas Brothers.
Son murales, el de Pardo es una casa en París, una instalación enorme, de 400 mil azulejos, 63 colores, es un proyecto privado.

¿Es posible 63 colores?
63 colores en 24 azulejos diferentes, una locura. El de LACMA es semi-privado. Y el de los Haas Brothers es en la calle, arte público.

¿Cómo va y cómo es?
A punto de empezar, son mil metros cuadrados y puede ser hasta 3 mil. El proyecto más grande que hemos hecho en la historia de la fábrica, y será en Los Ángeles.

Noé, los nombres que te dan más, que digas con gran orgullo “he trabajado piezas de…”?
Caray, he trabajado con muchísimos artistas que admiro, pero la verdad es que me encanta trabajar con gente joven, me encanta su evolución. Por otro lado, también he trabajado con artistas con los que nunca soñé trabajar, por ejemplo con Baldessari, a quien le hice unas piezas de cerámica hace como 15 años, y he trabajado con Jason Rhoades, y muchísimos otros artistas increíbles: Francesco Clemente, Richard Phillips, Beatriz Milhazes, Sarah Morris… La verdad es que no podría decirte con cuál más porque casi todos son mis amigos, disfruto enormemente trabajar con ellos, pelearme, discutir, pedir perdón y pedir permiso para cambiar algo de su proyecto, pero es una gran historia, un viaje increíble de amistad y de crecimiento.

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