Estudio de Javier Marín.

México, DF.
Noviembre 05. 2014.
16:30 hrs.

Entrevista: Karla Florendain

 

Escultura Javier Marín

Morada de silenciosos personajes que te vigilan con la mirada, rostros imponentes que nacieron de las manos de Javier para quedarse junto a él, co-habitando el mismo espacio….

¿Cómo te gustaría que se recordara a JAVIER MARÍN?
Me gustaría que sobreviviera mi obra y que fuera de tal modo clara, de tal modo reflejo de mí mismo, de tal modo que me hiciera mantenerme presente, que me hiciera permanecer; que la gente pudiera leerme a través de mi obra escultórica y también en mi trabajo que no tiene que ver con la escultura.

Me gustaría que me leyeran y conocieran no mejor ni peor de lo que soy ahora, si no lo que se pudiera decir de mi aquí y ahora, de alguna manera lo más cercano a quien soy; pues mi trabajo soy yo, lo que hago son auto retratos, son testimonios personales. Aunque no sea de manera presencial, estaré en mi obra que soy yo mismo.

Tú apariencia es la de un hombre sereno, pero al ser tu trabajo un autorretrato surge la duda inminente. ¿Qué hay ahí, dentro de Javier Marín?.
Todo lo que se ve en mi obra y más, mi obra es solo la punta del iceberg de lo que hay, pues todos somos un cúmulo de conocimiento de tantas generaciones y generaciones atrás; no es que cada ser humano surja como generación espontánea; venimos a completar y a ser parte de todo lo que existió antes que nosotros, un antecedente genético, cultural, histórico y porque no espiritual.

Soy un poco de todo eso, por ello el por qué mis esculturas son un poco clásicas, un poco trágicas, recuerdan tantos momentos del ser humano, de la propia historia del hombre; porque todo está ahí, dentro de mí.
Cada una de mis piezas no es un invento, no es algo nuevo, es mi herencia, mi historia, mis vivencias, mis genes, yo soy mismo; yo creo que todos los seres humanos somos uno solo, “Todos somos uno mismo”.

Partiendo entonces de la premisa “Todos somos uno mismo”;
¿Todos nos podemos encontrarnos en la escultura de Javier Marín?
Totalmente, es parte mía, pero también es parte tuya, somos humanos y compartimos lo mismo, vamos hacia el mismo lugar, la marcha de la humanidad es hacia una misma meta. Mi obra es el reflejo del hombre de hoy y el de siempre; yo soy ese hombre. Por eso es que en estas esculturas, en estos rostros cualquiera puede vivir el encuentro de sí mismo y su historia.

¿Te has encontrado en la obra artística de alguien más?
Por supuesto, he estado frente a alguna obra de arte que casi me hace caer de rodillas; fuerte encuentro de absoluta identificación, casi se me doblan las piernas.

Eso es lo que pasa con el arte cuanto es tan libre y está fuera de muchos esquemas, y preocupaciones, cuando es una expresión libre, profundamente humana y honesta, punto de encuentro entre todos, donde todos nos identificamos el uno con el otro, somos idénticas, es la frecuencia en la que vibramos al unísono. El arte nos acerca a través de esta frecuencia y nos sensibiliza; es entonces cuando entendemos al de a lado, más allá de explicaciones, más allá de prejuicios, más allá de temas culturales, hay algo que nos encuentra de una manera muy profunda a los seres humanos. El arte es ese vehículo que nos lleva hasta el punto donde te encuentras con la gente, donde se acaban las fronteras, donde ya no hay diferencias, donde coincides: “Es verdad, todos somos uno”.

El Rostro, Javier Marín, Apócrifa Art Magazine

Iconos aspiracionales. ¿Tú, como quien quieres ser de grande?
No recuerdo querer ser como nadie, la verdad, no. Tal vez de niño recuerdo querer ser trapecista (Risas); no quiero ser como nadie en particular, pero al mismo tiempo como tantos personajes, no sé, como tanta gente, pues siempre te sorprendes, siempre hay alguien con quien quedarte con la boca abierta, el ser humano es impresionante. Me gusta mucho la gente que avanza, los que van adelante, los que van en busca del conocimiento, siempre a la vanguardia.

¿Y tú qué buscas?
Lo mismo que todos, entender algo de la realidad en la que vivimos, yo no sé si alguien lo tenga claro pero yo no, (Muchas risas), ¿Porque es tan diferente para unos y otros?, ¿Porque estamos aquí?, ¿Estamos en el camino correcto?. Me gustaría encontrar todas esas respuestas. Creo que como a todos, me cuesta trabajo entender cosas tan simples y cotidianas.

Y hablando de artistas por ejemplo, me es incomprensible como algunos siendo tan talentosos son totalmente desconocidos, en cambio otros que no, son tan privilegiados.

Con más de tres décadas de trabajo en el mundo del arte; ¿Haz encontrado ya la respuesta a alguna de tus inquietudes?.
No, yo sigo igual, con las mismas dudas; yo creo que el artista hace lo que hace en un intento de explicarse muchas cosas, cosas que le preocupan, muchos cuestionamientos y el día que lograra encontrar o resolver mis preguntas, ya no tendría caso decir nada. Yo no creo poder salirme de mí y verme desde fuera, pero si puedo proyectarme en algo, en un poco de material y hacer una impresión de mí mismo, para luego verme de lejos; entonces creo que es lo que el artista hace, intenta verse a sí mismo en su obra, saca ese discurso propio y lo pone ahí, porque necesita conocer quién es.

El Rostro, Javier Marín, Apócrifa Magazine

Haz experimentado con varios materiales; ¿Cual sigue?.
En el tema de la escultura y de la forma me encantaría hacer cosas virtuales, modelar virtualmente. Puede ser, por qué no, hay tanto material que no es físico…

¿Cómo llegaste al atrevimiento de irrumpir el espacio público?.
Desde el principio mi escultura tendió a hacerse más grande, y siempre tuve la inquietud de trabajar con el juego de dimensiones, eso ha sido parte de mi experimento y ha resultado bien, me gusta, además que tiene mucho que ver con la búsqueda de espacios para contener estas piezas, pues por naturaleza están en espacios abiertos y ahí es donde me encuentro con el con otro, con el que la ve, con el que vive el espacio público.

Me encanta la reacción de la gente, lo hago para eso, me gusta llegar e irrumpir en medio de sus recorridos habituales y diarios; llegar de la noche a la mañana y provocar ese encuentro con una nueva entidad que habita el espacio y a su vez lo transforma. Esto te da un punto de referencia totalmente distinto del contexto urbano pues de repente donde no había nada aparece un personaje con el que se empieza a dialogar y se enfatizan detalles del paisaje que tal vez antes no veías. Me encanta, eso me apasiona, me gusta mucho la gente cuando se encuentra con mis obras.

Escultura Javier Marín

Al ser tu obra de alto contenido no solo visual si no también táctil; ¿Haz considerado exponer para ciegos y/o débiles visuales?.
Sí claro, alguna vez ya se dio una muestra para invidentes donde participe con unas esculturas de cabezas y me pareció sumamente interesante porque mi trabajo está hecho con las manos, la expresión de la mano, donde la emoción aparece directamente en el movimiento, en el gesto que queda impreso en el material. No hay forma más fiel de leerla que con otra mano en el mismo lugar, que mejor manera de sentir la fuerza y el impulso de la forma que poniendo tú mano sobre el mismo espacio donde puse la mía al momento de forjar cada pieza.

Una lectura muy particular de mi trabajo sería la de un invidente, pues leerá esa emoción traducida en gesto, será decirle algo de mano a mano, sin el prejuicio de la mirada; confío en esa lectura.

El Rostro, Javier Marín

¿Por qué cabezas y rostros?.
Para mí el rostro es muy importante, por ello me he enfocado muchísimo en ellos pues evidentemente es una parte altamente expresiva, es la parte que tenemos más a la vista, rostros, manos, es lo que más vemos; pues no vemos la expresión total del cuerpo, la tensión los músculos de la espalda, la piel, los brazos, las piernas, eso nunca lo vemos, por eso el rostro es clave.

Dentro del propio rostro lo más importante son los ojos, la mirada, ahí es donde está la vida; unos ojos tienen que estar vivos, de no ser así un rostro se vuelve un pedazo de materia. “Al momento que los ojos se abren la vida comienza”.

¿En qué momento tu escultura está terminada?
No sé en qué momento está terminada, pero sí sé en qué momento despierta; es en el momento que abre los ojos. No despierta, no se anima, no cobra vida propia y no alcanza su independencia hasta que no abre los ojos. En la mirada existe la profundidad, el gesto, hay una vida interior, es donde se conecta el interior con el exterior. Cuando abro un hueco en cada rostro para formar los ojos es cuando los hago vivir, los despierto, los animo, ese es un momento muy importante en cada una de mis esculturas.

¿Qué sigue?.
Trabajar, trabajar y darle más a esa parte que tanto me gusta; hacer algo por los demás, el trabajo social es una de mis grandes inquietudes. Por eso la idea de la fundación (http://www.javiermarin-fundacion.org.mx/) y la residencia para artistas en Yucatán; Plantel Matilde, el cual comienza funciones a partir del próximo año.

El programa será formar grupos de artistas interdisciplinarios trabajando en proyectos que tengan un beneficio social para las comunidades de Yucatán.

Estamos en una comunidad desvalida del estado de Yucatán, por eso me entusiasma la idea que sea gente creativa y sensible quien nos apoye en resolver problemas muy inmediatos y urgentes de atender en estas comunidades. No le encuentro sentido a la humanidad de otra manera.