Notturno

Una poética del horror

En la historia de Medio oriente ha existido una compleja pugna por el dominio territorial, cultural, económico y religioso. Estas aristas irresueltas han sembrado discordias que han engendrado guerras civiles y movimientos extremistas como los impulsados por ISIS, cuyos actos terroristas han sumido al territorio y población Islámica en un ciclo de violencia sistémica.

Con varios reconocimientos en su trayectoria como el Oso de Oro en Berlín con Fuego en el mar en 2016 y el León de Oro en 2013 con Sacro GRA. El director Italiano Ganfranco Rosi aborda los estragos que la guerra y el terrorismo han dejado en estas demarcaciones, dentro de su más reciente documental: Notturna (2020) el cual compite este año en los premios de la academia con amplias posibilidades de llevarse el reconocimiento.

Rodada durante tres años por las fronteras psicogeograficas de Irak, Kurdistán, Siria y Líbano; la cinta retrata las secuelas de un conflicto aparentemente constante en estas regiones: la guerra. Articulada en una narrativa no lineal, el director opta por construir un mosaico en de testimonios e imágenes que da como resultado una película coral que en su conjunto brindan un acercamiento más profundo a la situación por la que atraviesan los pobladores de estas zonas.

Las viñetas que articulan la cinta, dialogan entre sí mediante un montaje que pareciera por momentos extraviarse en la contemplación subjetiva, la fotografía sobreestilizada y un ritmo por momentos lento. Sin embargo, estas decisiones configuran el acercamiento y tratamiento del director sobre una temática tan ríspida y a la ve tan explotada como lo es el horror de la guerra. La edición nos arroja el lado más humano y esperanzador de quienes tratan de rehacer su vida entre los escombros que ha dejado estos enfrentamientos.

Contra la manifestación explicita de la violencia, Rosi decide emplear imágenes y tiempos suspendidos que en su belleza contrastan y nos arrojan de lleno contra la cruda realidad por la que atraviesas los personajes: Los dibujos de niños prisiones de guerra; madres que lloran a sus hijos asesinados; pacientes de un psiquiátrico que montan una obra como única forma posible de catarsis, el sonido estrepitoso pero difuso de bombas y armamento que están presentes en todo momento como un recordatorio de que vivir en una zona de conflicto implica quedar atrapado en medio del fuego cruzado.

Sin lecciones didácticas, Notturno es un tratamiento sobre la humanidad en tiempos de crisis, sobre la capacidad de adaptarse inclusive ante los escenarios más cruentos, así como la normalización de la violencia y el terror. En ese sentido, las historias que se nos presentan encuentran un eco poderoso en una audiencia como la Latinoamérica y en especial en México donde el horror y la violencia se asumen como parte de la vida cotidiana.

Ganfranco Rosi nos ofrece lo que configura hasta ahora su cinta más poética, explotando la belleza del lenguaje visual para contar una de las facetas más brutales que como humanidad podemos generar.

 

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