Carlos Álvarez Montero. México 1974.
Fotógrafo mexicano cuya obra fluctúa entre la identidad, la individualidad (que me gustaría decir el individuo), y las apariencias.

Las cicatrices revelan un pasado, cada marca en la piel es un instante recordado por siempre. Las rodillas marcadas hacen evidente una infancia recorrida sin miedos, o una infancia muy fracturada.

Carlos, en su serie Scars, refleja no esa infancia marcada en la piel, sino esa vida que nos persigue siempre, el fotógrafo retrata a personas que se han marcado, que han vivido instantes que deben quedarse en la piel, que deben salir de la memoria para que los demás las vean.

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Las fotografías no presentan más trabajo que aquel que ofrece la lente, no hay retoques, no hay juego de luces y sombras, no hay juego de perspectivas, uno se enfrenta a un cuadro, un cuadro cerrado que nos muestra una marca en el cuello. Vemos cómo los poros abren paso a la tinta. El tatuaje no está solamente en la piel, también se ve en los ojos.

Los sujetos dejamos de ser individuos cuando nos insertamos en la sociedad, y cada acto que realizamos pretende rescatar al individuo que fuimos, muchas veces fracasamos, muchas veces cedemos ante el miedo que provoca el sistema. En la obra del autor, la idea que aparece entre líneas es la del encuentro consigo mismo. Un tatuaje inicia con el dolor de cada pinchazo, y termina con la imagen eterna que se repite al espejo. Las personas que aparecen en estos retratos han encontrado, a fuerza de repetirse en el espejo cada mañana, y recordar instantes, al individuo que fueron. La piel abre paso al sujeto.

Los encuentros consigo mismo son muy difíciles de dar, se requiere de paciencia y mucho coraje, porque lo que hay detrás de las pupilas no siempre se reconoce, cuando el sujeto está listo debe decidir si se enfrenta a él mismo antes de enfrentarse a la sociedad, los ojos de las personas que aparecen en las fotografías de Carlos revelan al sujeto que se ha enfrentad a sí mismo y ahora se enfrenta a la sociedad, la transgrede, y todo lo hace a través de su piel marcada. Cuando somos señalados por la sociedad significa que hemos salido de las filas del sistema para introducirnos en otras más complejas, revestidas de consciencia. Esto es lo que sucede cuando observas fijamente a los ojos a las personas retratadas en cada fotografía.

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