Se aceleraban los días de 1964 cuando en la cuenca Nubium que acoge al Mar de las Nubes recibía el impacto de la sonda lunar Ranger 7, el artefacto, producto de la cooperación americano-soviética había cumplido su misión de transmitir las primeras imágenes lunares de gran calidad desvaneciendo los prejuicios para un aterrizaje tripulado al develar que la superficie de esta no era exuberante en partículas de polvo. Ese mismo año, en dos puntos equidistantes del viejo y nuevo mundo, Londres y Nueva York respectivamente, la concepción de dos futuros ciudadanos británicos se gestaba en la Tierra, Richard Selesnick y Nicholas Kahn, quienes no se conocerían sino hasta principios de 1980 en la escuela de arte de la Universidad de Washington.

Tripulación espacial

Movidos por el deseo de descifrar el universo, este par de personajes comenzaron una serie de colaboraciones creativas entre 1982 y 1986, tras este periodo la conclusión no podía ser más atinada y exacta, su vocación consistía en soñar narraciones de ficción.

Emulando a Gagarin, Armstrong y todas las tripulaciones hasta el Apolo 11, su primer viaje extraplanetario los llevaría más allá de aterrizar en la Luna. La expedición dio inicio en una serie de llanuras sin interés, monótonas e infecundas que progresivamente rebosaron de las influencias literarias de Selesnick y Kahn, en su despliegue de imaginación se evidencia la influencia de Verne y la euforia inventiva de da Vinci.

El descenso a materializar esta exploración pictórica, de tintes teatrales y lúdicos, conlleva una connotación nostálgica, Apollo Prophecy se trata sin duda de una reinterpretación histórica que la humanidad recuerda con cierta claridad.

Expedición en la luna

Tras haber cartografiado de manera fantástica nuestro satélite natural, el camino de estos dos cosmonautas británicos viraría hacia el planeta rojo, esta vez comisionados por la NASA.

La foto novela narrativa de Mars: Adrift in the hourglass sea, parte de una reflexión utópica sobre el paso del tiempo y la gestación de un nuevo mundo. Los paisajes del cuarto planeta, desolados e inhóspitos, fueron recreados partiendo principalmente de las imágenes enviadas por los Rovers, Spirit y Opportunity, los robots enviados a explorar la superficie del planeta rojo.

Expedición en Marte

La región de Pyramid Lake en Nevada, las dunas de arena de Utah y otros paisajes terrestres que pudieran pasar por paisajes de ciencia ficción fueron fotografiados para crear este arte extraplanetario donde la ficción y la no ficción son difíciles de distinguir. Siendo el escenario Marte, el dios de la guerra, los paisajes evocan la caída de un imperio y el resurgimiento de una nueva civilización. El aspecto utópico de esta post-colonia requiere nos habituemos a este lejano planeta de paisajes austeros, enormes precipicios y monolitos enigmáticos de posibles civilizaciones extintas.

Estos constructivistas juegan con la conciencia del tiempo transcurrido y fabulizan la documentación de su expedición con el día a día de dos mujeres alienígenas que representan la esperanza de Marte en la colonización de un medio desconocido y en la concepción de vida sin involucrar al hombre.

Civilización en marte

Así lo imaginaron Richard Selesnick y Nicholas Kahn, quienes viajaron con sus artilugios retro futuristas, para plantearnos un universo paralelo de cómo sería la vida en Marte, y quizá provocarnos las inquietantes preguntas, ¿Es Marte el pasado de nuestro presente?, ¿Es Marte el futuro de la tierra? o sencillamente, la humanidad ha llegado a Marte.

Conoce la edición de Ciencia Ficción de la cual forma parte esta entrevista.