Apasionamiento creativo

Juan Pablo Zamora - Apócrifa Art Magazine

El asombro se entrega al cuerpo, al arte como una criatura inocente, donde las levitaciones comienzan a ensalzar tonalidades. Una proclamación de los viajes que se buscan con cada mirada; el ojo circula en una especie de adoración, tan grande que luego de su conjuro de sensaciones y perturbaciones elegantes, entra en la fase flameante: ¿Dónde nace la pintura y renace la hija de la espiritualidad? El arte. Movimientos pendulares nos llevan a indagar en la confección secreta del artista, nos movemos con libertad, en el juego inofensivo del observador emergen lo elogios, el reposo prolongado, las recomendaciones, pero el espectador más decidido se queda cuando el apasionamiento de la obra reclama una alianza con el alma de quien la mira.

Juan Pablo Zamora - Apócrifa Art Magazine

Querubines protegidos en el trazo de la infancia, recibiendo la condolencia, la esperanza que se reabsorbe en el color, reflejando la victoria del santo; el sentimiento implora la salvación en los efectos del propio abrazo de la obra. La pintura, la composición es la preparación reveladora; el artista, devotamente se deja guiar por las misivas tonales, las reflexiones de su alma, su entorno dirige con luz benévola el verdadero movimiento, donde las figuras avanzan para interactuar con los amados adeptos de la pintura contemporánea.

Juan Pablo Zamora - Apócrifa Art Magazine

Una mujer con ramos de maullidos, diviniza la contemplación de las vidas que ubicuas se manifiestan en la distancia de lo secreto; la agitación que trasciende en la obra es pura, la simultaneidad que baja de los cielos – la imaginación del creador – para regocijarse mediante las artes plásticas, es una celebración de las expresiones humanas, el contacto familiar con la circulación de las propias; un espectador que espera ser cercano a la novedad para reconocerse finalmente sobre el lienzo, la curación de la mímesis.

Juan Pablo Zamora - Apócrifa Art Magazine

La obra de Juan Pablo Zamora es la inmersión sobre la conciencia femenina, algunas de sus pinturas muestran la efigie femenina con una doble oscilación de la intención, el acto de amor, el instrumento de la voluntad, la sugestión recíproca, la templanza diligente, el misterio que se presenta temprana a horas de la noche y tarde a horas de la mañana; frecuentar con la mirada el magnetismo imperante en sus obras es sincerarse con la ascensión de la femineidad. Un apasionamiento privado sorprende a quien comulga con la mirada sobre la fina estampa. Juan Pablo Zamora es un mensajero que desde el aposento de la entrega al arte mismo, comunica las libertades modernas del creativo y de su propia percepción del mundo.

Juan Pablo Zamora ha participado tanto en exposiciones individuales (“Arquetipos” en Galería Adriana Valdes, 2019; y “Mi mano-Es una mano de orate”, en galería del Tren Eléctrico, Guadalajara, Jalisco, 2011) como en exposiciones colectivas, destacando “Figuraciones 13 artistas mexicanos” instituto cultural mexicano (sede Brickell), 2019; y el salón de octubre, Guadalajara, Jalisco, 2010.

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