Alfonsina Storni

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Para iniciar presentarme en este nuevo espacio, decidí hacer un tributo a Alfonsina Storni, la poeta y escritora argentina. Mi versión de su fin, un fin que decidió a causa del cáncer de mama y tras una vida tan intensa como sus escritos.

“Si él llama nuevamente por teléfono le dices que no insista”. Dile que el dolor es más de lo que puede entender. Que el dolor de quedarse sin madre es diferente a este que yo siento.

Dile que esta noche, mientras él está lejos, saldré de mi cama cuando nadie me vea. Tomaré el camisón blanco y caminaré hacia la playa. “Quisiera esta tarde divina de octubre pasear por la orilla lejana del mar”.

Frente al mar, me detendré y recordaré que fue ahí donde todo empezó. Recuérdale que aquella ola me golpeó y quedé inconsciente. Cuéntale que al despertar, el pecho me dolía. Dile que quise negarlo para evitarlo de existir pero no pude.

Ahí parada, sola, no dejaré de recordarlo. Dícelo. No dejes de decirle que lo amé y que es mi única preocupación. Que por él me enfrenté al mundo.

Tomaré una decisión. Caminaré por el agua lentamente hacia aquel punto inalcanzable. No desearé alcanzarlo ni regresaré. Buscaré que el mar me regrese la calma que me quitó.

Tomaré una decisión. Caminaré por la playa hasta llegar al club. Subiré sobre las piedras. Aunque no lo planeo, al caer, un zapato mío quedará como evidencia.

Dile, nodriza, que me encontrarán. Dile que decidí ser el olvido perenne del mar. Que lo amo pero me duele, me duele la enfermedad y me duele la cura.

Ah, una cosa más. Dile que seré yo, su madre, quien una noche de octubre de 1938 inaugure el agua como última morada de la vida propia. Yo, Alfonsina, tres años antes que Virginia.

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