Jean Giraud en el cine

TXT Gabriel Benítez

Tal vez el nombre de Jean Giraud no diga mucho a las nuevas generaciones de lectores de comics, pero tal vez el seudónimo que usó para sus obras les sea más clarificador: Moebius. Nacido francés, el trabajo de ilustración y comic de Moebius fue una de las piedras de toque para la historieta europea, que durante la década de los setentas y ochentas revolucionó el octavo arte por medio de un dibujo sugestivo y cautivante, y tramas adultas muy cercanas al surrealismo. Las imágenes de Moebius – esquemáticas, simples y redondeadas – fueron su firma y su extenso imaginario visual, inspiradoras para muchas otras historias, no sólo de comic, sino de novela y por supuesto, de cine.

Volando en el cañón

La revista francesa de historietas, Metal Hurulant había logrado convertir a la ciencia ficción y a la fantasía europea en un referente visual indiscutible en todo el mundo. Mientras en Estados Unidos el comic pasaba por una crisis de falta de innovación, en Europa los trabajos de sus creadores llevaban la historieta a niveles de arte verdaderamente envidiables.

El cine, por supuesto, no dejaría que esas visiones se quedaran solo en papel.

Pocos saben que Moebius y su guionista Alejandro Jodorowsky  estuvieron en medio de un proyecto cuya idea era llevar la novela de ciencia ficción de Frank Herbert, Dune, al cine. La idea de Jodorowsky era interesante: la novela trata del enfrentamiento de dos casas nobles de un imperio galáctico del futuro que se enfrentan una a la otra por el dominio de un planeta desértico – Arrakis – a quien todos conocen como Dune. Alejandro Jodorowsky pretendía que un artista fantástico diferente se encargara del arte de cada una de las diferentes casas nobles. El diseño de la casa Harkonnen (los malvados de la historia) seria realizada por H. R. Giger, las naves espaciales serian creación de Chris Foss y por supuesto, todo el mundo de Dune seria realizado por Moebius.

Finalmente el proyecto no se concretó, pero algo de todo ello llegó a la pantalla con el Dune que filmó David Linch en 1984.

Mercado galáctico

De cualquier manera, los ojos de Hollywood seguían buscando una oportunidad para llevar los diseños de Giraud a la pantalla y ocurrió en  1979 con  el film de ciencia ficción y horror, Alien de Ridley Scott. Los trajes espaciales de los protagonistas y parte del diseño de la nave espacial Nostromo se basó en arte de Moebius, mientras que el monstruo del filme y el interior de la nave extraterrestre se basó en los trabajos de su colega suizo H. R. Giger.

Al poco tiempo, los estudios Disney lo mandarían llamar para un proyecto de ciencia ficción de alta envergadura llamado Tron (1982). Tron no se distinguiría por una gran historia pero si por mostrar en pantalla las fabulosas posibilidades de animación que la tecnología de computadoras ofrecía. Moebius colaboró en este filme ofreciendo la estética del vestuario de los personajes, así como el diseño de la arquitectura del mundo virtual.

Aunque sin crédito, el trabajo de historieta de Moebius es adaptado para la película Heavy Metal (1981) una especie de revista hermana del Metal Hurulant pero editada en los Estados Unidos y que sería la principal responsable de mostrar mucho del trabajo europeo en América. La película, conformada por segmentos de historias diferentes tomadas de la misma revista (o inspiradas en ella), reproduce el relato de TARNNA LA TARAKIANA, donde la firma visual es inconfundiblemente de Moebius, en especial el pájaro gigante que monta la heroína de la historia,  un referente indiscutible a un famoso personaje Giraudiano conocido como Arzach, una especie de viajero espacio dimensional que viaja a lomos de una criatura voladora muy similar a un pterodáctilo.

viajero sentado

Sin embargo, será la película francesa de animación de Rene Laloux, Le maittres du temps [Time masters (1982)] quien sabría aprovechar todo el potencial grafico de Moebius en un proyecto donde no solo diseñaba personajes, escenario y vestuario, sino donde también participaba en la adaptación. Basado en la novela de ciencia ficción L’Orphelin de Perdidae de Stefan Wul, esta largometraje para cine logra transmitir todo el espíritu fantástico y surrealista de las historietas presentadas en Metal Hurulant con escenarios exóticos y coloridos.

El trabajo en Hollywood de Moebius no se detendría y formaría parte de proyectos muy importantes como Willow (Ron Howard, 1988), una fantasía de espada y magia producida y escrita por George Lucas y en la franquicia televisiva de He – Man and the masters of the universe (Gary Goddard, 1987) hasta poder participar en 1989 en un acariciado  proyecto basado en la obra gráfica de Windsor McCay conocida como Little Nemo. McCay no es solo uno de los grandes maestros de la historieta, sino fue además uno de los padres de la animación para cine.  Su personaje más conocido – aparte de Gerty la dinosauria – es el Pequeño Nemo, creado como tira cómica para varios periódicos estadounidenses después de 1915, y quien cada vez que sueña se ve arrojado a El País del Sueño donde pasará diferentes aventuras. Por desgracia el proyecto, aunque se llevó a cabo, fracasó estrepitosamente en taquilla, aunque contó con el trabajo de verdaderos genios de la animación y otros campos del fantástico como Hayao Miyazaki e Isao Takahata (El Castillo Vagabundo / La guerra de los mapaches), el escritor de culto Ray Bradbury (Farenheit 451), el guionista Chris Columbus (Gremlins), el diseñador de personales Brian Fraud (El cristal encantado / Laberinto) y por supuesto, el mismo Moebius. La película fue un intento de una productora japonesa por hacer animación para el mercado norteamericano, lo cual casi los obligo a “Disneyar” los diseños. Los diez primeros minutos de la película, son de Miyazaki y Takahata.

diamante flotante

Posteriormente, Giraud fue artista conceptual para The abyss (James Cameron, 1989) y para Space Jam (Joe Pytka, 1996).

Por desgracia para Moebius, el cine Hollywoodense no ha sabido aprovechar bien su estilo y la imaginaria de su arte, pero sería otra película francesa quien sacaría lo mejor de este dibujante e ilustrador. Luc Besson lleva al cine The fifth element (1977), una historia de ciencia ficción también con ese sazón a lo Metal Hurulant que se percibe en los trabajos de muchos europeos (como Enki Bilal en película Immortal o Jeunet y Caro en La cite des enfants perdus). Toda la firma de Moebius se encuentra en Fifth Element. El diseño de personajes y vestuarios guarda todo el estilo que se encuentra en sus comics, pero el verdadero logro de Besson fue saber adaptar todos estos elementos para que sin perder su sabor europeo, resultara también una película apetecible para el público norteamericano. Las influencias se dejan ver en cada plano y si hacemos una comparación entre el inicio de esta película y el primer segmento de la animación de Heavy Metal, podremos percibir sin duda de que aguas bebió Besson. Entendemos entonces que Moebius no era una opción para la película sino el alma del concept art de este filme.

Finalmente, Moebius llevaría por su propia cuenta un proyecto de animación realizado en flash y planeado para presentarse como pequeños cortos animados para la televisión. Se trata de Arzak Rhapsody (2003), una serie de 14 episodios autoconclusivos centrados en el personaje de Arzach creado por Giraud para muchas de sus historietas cortas. Aquí no es otro sino el mismo Moebius quien realiza casi todo el proceso de animación, de forma muy austera y simple, haciendo uso del sistema de animación Flash. Las historias de Arzak están siempre a caballo entre la aventura, la filosofía y el surrealismo; los paisajes – extensos desiertos extraterrestres que se pierden en los horizontes de otros mundos – son alegorías visuales de un paisaje interior que es tal vez el verdadero territorio por el que se desliza este explorador de otras dimensiones; y su montura, un pterodáctilo antigravedad (porque su fisonomía es decididamente nada aerodinámica) es también la figura complementaria que define a este buscador eterno del no-se-que.

nave sobrevolando paisaje

Por desgracia, Moebius murió en 2010, dejando un hueco muy grande en el mundo del comic y terrenos inexplorados en el mundo de lo audivisual que, puedo apostarlo, no llenará nadie más.

Para conocer la edición de Ciencia Ficción de la cual forma parte esta entrevista, da click aquí.