La disciplina del escritor

La disciplina del escritor

María Félix decía que sin disciplina cuesta mucho vivir. Coincido completamente con esta idea y creo también que esta misma afirmación aplica para la disciplina del escritor. Nos guste o no, todos nos tenemos que hacer de un horario o de un método productivo para alimentar y darle forma a nuestras ideas. Es más complicado de lo que suena.

La disciplina es una compañera que llega a caer mal. Es pesada. Es exigente y no consiente a nadie. Una vez que le encuentras el modo, el trabajo fluye. Nada mejor para disciplinarse que una fecha de entrega, como la que deben cumplir los escritorxs que están trabajando con una editorial. Sus obras tienen que estar terminadas en un tiempo determinado y no hay de otras mas que entregar el trabajo a tiempo.

Por otra parte, los autorxs que autopublican sus obras también tienen sus retos. Aparentemente tienen mayor flexibilidad, pues no hay una fecha de lanzamiento oficial y no están formalmente comprometidos con alguna editorial. El tiempo es completamente de ellos y de nadie más. Sin embargo, este es un escenario peligroso, pues es fácil entregarse a las distracciones y otras tentaciones y, por lo tanto, la disciplina puede quedar en el olvido.

Alguien puede decir que tiene mucho entusiasmo por las letras y puede soñar con ver su obra publicada pero existe el riesgo de que esto sólo quede como una fantasía. Sea cual sea el esquema de trabajo del autor, sin disciplina, es imposible lograr ese objetivo de publicación.

La disciplina puede entenderse en términos de cómo organizar el día para tener tiempo de escribir en medio de todas las demás actividades que tenemos que hacer. Sin embargo, tiene otras aristas que de igual forma son fundamentales para todo autor. Hablo de la disciplina de ser un buen lector antes de ser escritor. Es decir, mantener el compromiso de exponerse a otras ideas, a otras letras y otras maneras de ver la vida en los autores que han publicado a través de los siglos.

Este punto es crucial y quiero ilustrarlo a través de un recuerdo de mis épocas de estudiante. Un profesor de literatura latinoamericana contó una anécdota impactante protagonizada por un amigo periodista y un autor sudamericano que gozaba de buena reputación.

Pues bien, el amigo periodista tuvo la oportunidad de concretar una entrevista con el autor. Una vez que terminaron, el entrevistado lo invitó a su casa para continuar la plática de manera más informal. Resulta que se cayeron bien y descubrieron que podían seguir tratando más temas sin la necesidad de tener una grabadora de por medio.

El periodista aceptó gustoso. Algo que le emocionaba mucho sobre esa espontánea invitación era la posibilidad de contemplar la biblioteca personal del autor. “¿Qué tipo de literatura lo inspira? ¿Quiénes serían sus autores de referencia?”, mi profesor comentó que esas eran las preguntas que pasaban por la mente de su amigo.

Ansiaba tanto descubrir las respuestas que, cuando llegó el momento de pararse frente al librero del autor, su decepción fue atroz: el mueble estaba repleto de arriba a abajo con las obras que este escritor ha publicado a través del tiempo traducidas en varios idiomas. Nada más.

Mi profesor no contó qué pasó después de tal descubrimiento. Tras recordar esta anécdota, me queda claro que como escritorxs, debemos tener disciplina para salir de nuestras propias cabezas y conocer el mundo exterior a través de diferentes autores, diferentes géneros literarios e incluso de vivir la vida misma con sus altas y bajas y con todo y confinamiento.

No todo es sentarse frente a la computadora a escribir sin parar. No todo es creer que las respuestas que necesitamos están sólo en nuestras mentes. Si no nos ocupamos de vivir y explorar distintas maneras de convivir en el mundo, ¿de dónde vamos a sacar material que nos inspire? Sin esa disciplina, cuesta mucho escribir.

Alicia Strathern se ha desenvuelto en el mundo de la comunicación y el periodismo, pero lo suyo, lo suyo, siempre ha sido escribir las historias que salen de su imaginación. Actualmente se encuentra finalizando su primer libro, mismo que autopublicará próximamente.

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