El Error de Urs Fischer

“Error” es la exposición individual de Urs Fischer en la sede de la Fundación Brant, en Greenwich, Connecticut, en su décimo aniversario, con piezas de hasta hace 20 años y otras comisionadas para la exposición.

La palabra error ha emitido innumerables referentes negativos a lo largo de la historia. ¿Pero por qué llamar así a una exposición de arte? Mientras recorremos las salas, el mismo Urs nos habla de la belleza de error. Según él, ésta comienza en mismo nombre (el cual es per sé muy bello) y termina en la idea de que todo lo exitoso que hacemos en la vida es potencialmente un error.

Horse bed, 2013 - Foto: Brant Foundation - error - Laura Wilson
Horse bed, 2013 – Foto: Brant Foundation – Error – Laura Wilson

Y aunque en términos epistemológicos, el error está en contraposición con la verdad, Fischer no se aleja de los parámetros del arte actual, en casos como el arte Glitch, por ejemplo, el error tecnológico surge a manera de una epifanía o una revelación que al salirse del orden técnico, se convierte en una verdadera creación.

En esta exposición, particularmente la serie de cuatro nuevas piezas creadas digitalmente en iPad, nos acercan a este tipo de estética del error digital. Cuatro piezas que representan entornos domésticos imaginarios con composiciones surrealistas, creados en pantalla de iPad, donde Fischer se aleja del orden plástico clásico para pintar con luz, moviendo pixeles iluminados, reflejando los sutiles cambios atmosféricos a lo largo del día, la noche y las estaciones del año.

Además del concepto estético del accidente o del error, para Urs Fischer el significado de sus piezas se encuentra inmerso en la sustancia y el proceso de su creación, en el que las ideas se convierten en materia y los materiales adquieren vida propia. De aquí surgen varios ejemplos y algunas anécdotas que nos contó: en una sala encontramos una una cabaña de tamaño natural construida con barras de pan, espuma expansible, madera y alfombras persas en su piso; una casa que se descompone con el tiempo, arroja migajas al suelo y emite un olor distinto y penetrante, Bread House (2004). Esta pieza me incitó a preguntarle a Fischer si tenía relación directa con el consumo de pan en su cultura suiza, lo cual negó rotundamente, pero además afirmó que había surgido de una frase de su hija: cuando Fischer construía dicha casa con madera, la niña le llamó “la casa de pan”. De ahí él decide comisionar la producción de piezas de pan de varios tamaños para usarlos como ladrillo, vigas y tejas.

Untitled bread house, 2004-2005 - Foto: Kelly Taub
Untitled (Bread house), 2004-2005 – Foto: Kelly Taub

Es entonces que la concepción de la obra es curiosamente irrelevante, no así la dimensión que adquiere la materia en forma de pieza y la vida que de ella se desprende al experimentarla: el olor de las migajas caídas y pisadas en la alfombra, los referentes que alude, la activación de los sentidos y las emociones que resulta de todo ello.

La exposición presenta piezas de gran escala, esculturas, instalación y piezas de origen digital, donde el artista se expande en una gran variedad de posibilidades de materia, sustratos y superficies: además del pan que cubre una cabaña, hay por ejemplo una escultura creada con un elaborado proceso de fundición de aluminio (In Horse), esculturas de cera consumidas por el fuego de su propio pabilo, una cama deforme hecha de aluminio, rellena de poliéster y poliuretano acrílico, la cual está colocada justamente debajo de 3,150 gotas hechas con acero y yeso, colgadas cada una de un hilo de nylon y simulando una sueño de lluvia, así como las pinturas en paneles de aluminio, cubiertas de “primer” epóxico y acrílico, con tinta acrílica e impresas con serigrafía vinílica, entre muchos otros materiales.

Why do you hate me I never helped you - Foto: Stefan Altenburger
Why do you hate me I never helped you – Foto: Stefan Altenburger

Estas últimas, de la serie “Problem Paintings” son cabezas o rostros cubiertos parcialmente por una imagen de naturaleza muerta serigrafiada, logrando en su textura diferente un choque de sistemas de representación plástica.

Problem painting, 2012 - Foto: Stefan Altenburger
Problem painting, 2012 – Foto: Stefan Altenburger

En la serie de Phantom Paintings, el fondo es el rostro de Fischer obstruido o camuflajeado con texturas que imitan trazos de óleo, pero impresas en serigrafía vinílica, lo cual ofrece una visión subversiva a través del choque de texturas, métodos y técnicas. Y que además sugieren un proceso artesanal que genera una apariencia salida de un error.

Nose slip, 2017 - Foto: Laura Wilson
Nose slip, 2017 – Foto: Laura Wilson

Las tres esculturas de cera de la serie “What if the phone rings”, 2003, son particularmente imperfectas, sus rostros son un dibujo mal trazado, son tres mujeres desnudas que sonríen en un error deliberado pero evitable, pues se consumen por su mecha durante el tiempo que dura la exposición. Ellas y su inherente error serán extintos por su propia combustión, el error tendrá vigencia, porque así como nos dijo el mismo Urs: “esas esculturas son como la vida y como todo: tienen un fin”.

Hasta el 1o de octubre de 2019. Brant Foundation, Greenwich, Connecticut.
Es posible solicitar un tour privado a través del sitio de internet brantfoundation.org

What if the phone rings, 2003 - Foto: Stefan Altenburger
What if the phone rings, 2003 – Foto: Stefan Altenburger
Barium 2017 y abc 2006 - Kelly Taub
Barium, 2017 y Abc, 2006 – Foto: Kelly Taub
Drained 2016 Kelly Taub
Drained, 2016 – Foto: Kelly Taub
Etiquetas de la nota
, ,
Más de Susana Cabrera

Cornucopia, la obra maestra de Björk

Cornucopia no es un concierto, es un mundo imaginario. Concebido como la...
Leer más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.