Unidades Habitacionales

Daniel Ventura, escultor

La primera vez que aprecié el trabajo de Daniel Ventura (Ciudad de México, 1984) fue en la exposición La ciudad y sus afectos, tan solo a unos meses después del sismo que asoló varias zonas del país el 19 de septiembre del 2017. La revisión crítica de la ciudad —aunque aguda, centralista— permeaba la sala de exhibición. El sismo, sin embargo, era el gran ausente. En aquella exposición, Ventura presentó una caótica acumulación de bloques de concreto y material industrial que, sin haberlo previsto, reflejaba la inestabilidad de las estructuras citadinas que perecieron en los estragos de la tragedia. Cartografías alternativas e inhabitables que, paradójicamente, nos obligaban a repensar el espacio que habitamos como una ruina potencial.

Daniel Ventura - Incisos
Incisos, 2018.

Si una buena parte de las propuestas de arte contemporáneo local desmonta, decodifica o relee a la ciudad en términos políticos o históricos, la obra de Daniel Ventura apuesta por un ejercicio de traducción de la experiencia suburbana, cuyos antecedentes bien podrían rastrearse en los periplos conceptuales de Eduardo Abaroa y Gabriel Kuri.

Una experiencia fenomenológica de la urbe que se manifiesta en la materia. La práctica de Ventura opera, pues, desde el desplazamiento disciplinar, e incide en la visualidad citadina, pero desde un enfoque filosófico y antropológico, a modo de convergencia y síntesis teórica. Se trata, no obstante, de un modelo antropológico que opera en contra de las manecillas del reloj, la entropología, entendiéndose como el estudio del proceso desintegrador de las civilizaciones, ya no de su progreso lineal.

El tipo de instalación que el artista radicado en Hidalgo ha desarrollado de unos años para acá pone en crisis las convenciones de la escultura, transformándola en escutructura. Por reformular la célebre frase de Marx, en los andamiajes conceptuales de Ventura, todo lo sólido se reconfigura con el tiempo. Un tiempo que se dirige a múltiples direcciones, y que se manifiesta en la ciudad de manera fragmentaria: sitios donde parece no transcurrir el tiempo; sitios donde el tiempo transcurre demasiado rápido.

Tal es el caso de los tianguis y sus arquitecturas informales e improvisadas, así como de las unidades habitacionales, que hasta la fecha representan el rezago de un proyecto de un desarrollismo en entredicho. Si el sujeto posmoderno se ha vuelto el espectador estatizado de estas “ruinas” suburbanas, ¿cómo revertir aquella premisa, yendo en contra de la imposición del tiempo y de los discursos hegemónicos de la posmodernidad?

Daniel Ventura - Quincha
Quincha, 2018.

Para ello, Ventura opta, además, por la gráfica, creando una distorsión obsesiva y minuciosa de los planos de las unidades habitacionales. Como culminación del estudio de aquellos espacios, la instalación Quincha #1 consiste en una estructura zigzagueante de madera que acarrea las tensiones inherentes de la sintaxis urbana que habitamos y que, si bien recorremos/leemos a diario, casi nunca podemos asimilar por completo.

Daniel Ventura - Estructuras
Unidades habitacionales, 2015.

Parte de la serie Unidades Habitacionales se encuentra en la muestra “Presencias”, que reúne los trabajos de los becarios del PECDA Estado de México del 2017. La exposición estará hasta el 29 de julio en el Museo Casa del Risco (Plaza San Jacinto 5, San Ángel, Ciudad de México).

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