Tinta marea

Meño Miranda - Ilustración

La tinta marea lleva murmullos, suspiros, levitantes concepciones a los confines de la imaginación. La creación para el artista no deviene de las musas, porque las inventa desde el latido incierto de la línea, el trazo y la angostura sinceridad; no hay pretensiones de por medio, el espíritu de la siniestra libertad se manifiesta como el don perdido del paraíso, uno que solo el creador conoce – torcida belleza – nadie más puede trascender la mítica idea del paralelismo entre realidades en blanco y negro. El renacimiento a través de la singularidad de las formas, subsiste del encuentro grecorromano con la gráfica, la sinuosidad se ofrece como una frase, una palabra a ser descifrada e interpretada por el artista. El arte provee de alas, cuernos, castigos y bendiciones, el artista mismo se encarga de ser mediador entre el mundo exterior y el interior.

Meño Miranda - Ilustración

Colores, el llanto de la emocionalidad sobre la tela; el lienzo no alcanza a respirar si no es por capricho o benevolencia del creador, pero a fin de cuentas la obra tiene vuelo propio, el cielo abierto del autor se muestra compasivo, su corazón es amplio para la magnificación de la pincelada, ahora la pieza puede abrir y cerrar los ojos, reír, musitar una canción nunca antes escuchada para el sensible espectador.

Artista, profeta, que te concedieron conocer la imagen propia de los Dioses, como Prometeo otorgaste a los mortales con destreza inventiva, el conocimiento de aquel mundo sensible, donde solo los unificados y libres pueden maravillarse de los dones del desconocido universo. Insólitos laberintos son tu imaginación; en la espesura del lenguaje pictórico, signos hablan de tu intimidad, de la gallardía al crear, de las horas delineadas por tu voluntad, por tu autodeterminación y por tu alma libertaria, donde los secretos de la espontaneidad reposan.

Meño Miranda - Ilustración

La obra del artista Meño Miranda, conmociona los sentidos del espectador, lo conduce por espacios de la interioridad humana, que solo pueden reconocerse mediante la inquietud de los propios rasgos conferidos en la representación, todos los apasionamientos tienen un lugar, incluidos en la composición y el encuentro inesperado con cada una de las piezas. El acercamiento que tuvo lugar en la galería Insurgente, fue una amena invitación por detener el tiempo y enamorarme por la armonía de la tinta marea que permanece oculta y expectante, en cada una de las obras de este talentoso de la gráfica mexicana.

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