Hit the power, psycho helmets on
You got to splice your halo,
take it to a moon…

Silver Rocket / Sonic Youth

Esperé dos semanas para contarte una historia de hace veinte años. A ti que te consideran parte de la Generación X, te resultará nostálgico, y para ti que sólo has leído sobre ello, imagínalo y regresa un poco… ubícate a finales de los 90’s: aquella edad cuando la vida costaba dos mil pesos, cómo vestías, tu primer amor platónico. ¿Recuerdas lo difícil que era conseguir música? o ¿cuáles fueron los mejores discos de esos años? ¿recuerdas a qué sonaba el dream pop?

Ojalá, Lost HorizonsA principios de noviembre todos estos ingredientes fueron puestos en el debut de un proyecto llamado “Lost Horizons”, integrado por el baterista Richie Thomas (quien fue parte de Jesus and Mary Chain y de Dif Juz, catalogados de primera impresión como post punk, dub reggue o jazz y que en los años 80’s se volvieron tendencia en Londres), así como el bajista y guitarrista Simon Raymonde, de Cocteau Twins, mismos que dan a conocer “Ojalá”, título que llega a través de Bella Union, sello discográfico de Raymonde. Experiencias auditivas de dos enérgicos e intuitivos arreglistas que hacen de este trabajo uno de los más exquisitos del año, sin nada que probar, excepto su increíble, rara y desarrollada capacidad para hacer música que a dos décadas de ausencia demuestran que el resultado de este álbum tiene como objetivo (bien logrado), embrujar tu alma en diversas facetas a lo largo de una hora en la que se invoca a la melancolía con magníficas actuaciones de vocalistas invitados; algunos de ellos, parte también de Bella Union.

Primeramente, suena “Bones” con la apasionante voz de Beth Cannon (quien además hace uso de ese poder vocal con Nordic Giants en Rapture), te está atrapando, lo sé… ahí es donde podemos elegir otra al azar, ¿qué te parece “Reckless”? en la que Ghostpoet (nominado en el 2011 y 2015 al Mercury Prize, sin dejar de mencionar su trabajo con Massive Attack y The Streets) nos envuelve en su nostálgica voz. Ahora suena “The Engine”, el corte más largo de “Ojalá”, que tiene como protagonista a Hilang Child o lo rápido que puede llevar Neal y Sharon Van Etten en los coros de “Life Inside A Paradox”, paso a paso, te das cuenta de que “Lost Horizons” se convierte en un proyecto ecléctico y lleno de sentimientos que erizan la piel.

Ahora estás encaminado a descubrir tu amor propio a la música debido a la improvisación que ha causado esta veterana amistad: a pesar de los caminos divergentes por los que han ido, sentarse y redirigir esa energía hacia la melancolía, a la necesidad de crear algo bello y significativo en estos tiempos caóticos, de los que retoman como núcleo llevar consigo una bandera de esperanza (de ahí el nombre del disco). Aún más: bienvenidas las desviaciones de los magníficos modos que el dream pop y etéreo acid folk hacen que “Ojalá” sea indispensable en tu audioteca.

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