Maldito día del amor

“Entonces me quedé muy solo. Eso sucede siempre que uno ama sin reservas, 
como si fuera un joven.”
Trilogía sucia de la Habana, Pedro Juan Gutiérrez

Como estaba muy triste por el día del amor no fui a trabajar y mejor me fui a ver a mi mamá. Les dije a todos en la oficina que tenía chorro y nadie hizo preguntas. Creo que iban a tener un convivio y su intención era llenarlo todo con globos y corazones flechados, así que mi ausencia no les pesaba. Te mandamos el trabajo a tu correo –me dijeron y luego se escuchó un bullicio de felicidad después de que anunciaron “no viene el huevón”. Bueno, al fin que la Yolis no tiene ojos para mí. Ya me di cuenta porque ni me mira y sólo me saluda con la cabeza y se sigue de frente. Lo entiendo; ella es un ser supremo. Tuitié: “Uno también (odia) (ama) (extraña) (lamenta) a las siete de la mañana” = 2 likes, 1 RT.

Entonces tomé el autobús y comencé a leer una novela de Pedro Juan Gutierrez: Fabian y el caos. Ese Pedro Juan es un loquillo cubano.

Me hacía bien ver a mi má porque ya tenía mucha ropa sucia y me había cansando de comer sólo tortas y tacos acorazados. Cuando llegué me recibió con una cerveza (tecate ligth) y la miré con desaprobación. Agradecí el gesto a regañadientes. Luego preparó unas enchiladas verdes, que acompañó con frijoles refritos y arroz. Para eso, mi hermana ya había salido a comprar unas bohemias. Hablamos. Bueno; hablaron. Ya luego vimos una película y se fueron a dormir. Yo aproveché para descargar unos videos.

Maldito día del amor
Ilustración – Wang Yupingon

Al otro día, má lavó mi ropa mientras me explicaba porqué a las mujeres gordas y fodongas nadie las quiere. No te consigas una de esas mi’jo, no hay como las que se cuidan y te procuran. Pero má –le alegué–, las mujeres no son sólo eso; todos sabemos amar si estamos gordis o no, yo ya me ando poniendo chorbi. Pero tú eres hermoso y súper inteligente –me dijo y me pellizco el cachete dejándome jabón embarrado. Mi madre si pudiera saldría con una funda con agujeros en la cabeza, una antorcha y un tridente.

Después de desayunar salí a ver a Gabriela. A mi mamá le cae bien la Gaby porque es flaca, güera y su familia tiene dinero. Ésa, mi’jo, ésa me gusta para nuera. Pero la verdad la Gaby es medio aburrida y siento que le falta carne, aún así la dejé que me invitara unas micheladas y unas alitas. Nos la pasamos la mayor parte del tiempo bobeando en el celular. Pero cuando nos despedimos el beso de la mejilla rozó nuestros labios. Me sentí mal por la Yolis. Pero ni pedo.

Cuando llegué, mi ropa ya estaba tendida y con el sol que las sacrificaba, seguro se sacaría rapidísimo. Vimos una película; Rogue One. Mi mamá se quedó dormida con el cigarro entre los dedos. Sólo la desperté para despedirme y me diera itacate para la semana. Añadió quinientos pesos y la bendición.

“El amor no existe son las mamás” = 5 likes, 2 Rt.

Fue un buen día para ver a la familia.

Etiquetas de la nota
,
Escrito por
Más de Ricardo Arce

Anoche se pelearon mis vecinos y tú no viniste a trabajar

Tengo unos vecinos que son bien pedos. Ambos trabajan para el Mando...
Leer más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.