Dulce Navidad

Vlad Milushkin - Apócrifa Art Magazine
Img – Vlad Milushkin

Parte 3 de 3

Que no me distraiga la nada
estar ahí, sólo ahí
ya no habrá piso ni espalda
sin tiempo sin cambios sin cansancios.
Quiero que todo se apague.

Todo se apaga /Nina Polverino

Tengo problemas por todos lados, arrumbándose contra la pared, estrechando mi mano, saludando desde una ventana lejana, buceando por las alcantarillas, masticando mi nombre mientras un cigarro hace equilibrio en unos labios secos, merodeando en callejones oscuros a espera del sonido frágil de unos pasos.

Tengo tantos problemas como sangre en las venas y supongo que podrían atraparme si me lanzara de este edificio. Supongo que su agría voz cesaría. No la quiero más. Es como un hechizo. Sangre y silencio. Eso, mucho de eso picoteando con su dedo índice en mi sien. Tonto, tonto, tonto, ¿a qué hora te lanzarás? Y ahí estoy, mirando hacía abajo. Todos están felices, bebiendo, compartiendo, enardeciéndose por lo prohibido.

Me he sentado a la orilla del edificio. Encendí un cigarro porque creo que se vería cool. No lloro, no puedo, ya apreté los ojos, ya recordé momentos muy tristes de mi vida, ya le contesté a mi voz sobre sus preguntas a mi falta de éxito, incluso intenté con el humo del cigarrillo y nada; soy un macho. Entonces reconozco el perfume; huele a playa, a coco y a mentiras.

Pinche, Yolis, ¿a qué has vuelto?

Recibí tu mensaje, me preocupé.

Llegas tarde, ya estoy muerto (soy Cleo mirando las nubes de un Cuernavaca deprimido).

Sólo estás menso, o triste.

Nada de eso. Es todo y desde aquí parece mucho.

Ven, baja, te quiero dar un beso.

Las calles son mares sangrientos, cielos que lloran de hambre, mujeres que piden piedad, lunas que no se atreven a salir, nubes que muestras sus colmillos eléctricos, árboles rabiosos en combate, niños desdichados, aves en plena cobardía. ¿Yo qué soy?

No.

¿Me puedo sentar contigo?

Las calles ausentes, los niños ausentes, la tristeza de un vago.

¿Me regalas un cigarro?

Fuego, incendiémoslo todo, que arda el mundo entero, renazcamos.

Me voy a ir a Alaska. Sí, me choca el frío, pero me ofrecieron trabajo. No le he dicho nada a Rodrigo, pero creo que él sabe. No le importa, nunca le he importado, sólo era una cosa para él y ya le aburrí.

Siento su cabeza recargada en mi hombro que pesa tanto como la primera lágrima.

¿Marquitos?

¿Jhon?

¿Marquitos, qué haces ahí?, te puedes caer, ¿con quién hablas?

Tanto silencio en las calles, te estás volviendo loco, todos se van a dar cuenta. ¡Hazlo, hazlo!

No pues acá, tristeando.

Vente, vamos por un whisky, Eder se puso borracho y compró unas botellas, vamos antes de que no dejen nada.

¿Y si brinco, mi Jhon?, ¿qué se sentirá volar un ratito?

No inventes, no digas pendejadas.

Ser pájaro y plop, adiós dolor.

Ya estás pedo, mañana que estés sobrio te avientas.

Ser pájaro, ser ángel.

Vamos, güey. Vente.

Me gustaría volar como las golondrinas, así, chingón.

Te vas a caer, Marcos, ven dame la mano.

¿Sientes el aire como yo? Son manitas de bebé con agujas.

Marcos, chingadamadre. Suéltame.

Su lengua es una navaja.

Cabrón, déjame, no me lamas.

Ay Jhon, qué no he vivido yo.

¡Suéltame!

Ser libres, Jhon, estamos a un paso de ser libres.

No quiero, por favor.

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